Macri eligió a Cobos como adversario

Una meditada estrategia electoral llevó al jefe de Gobierno porteño a pedir la renuncia del mendocino a la vicepresidencia. Las críticas hacia el radical serán cada vez más habituales, porque el macrismo lo considera su oponente principal para 2011.
Ni Néstor ni Cristina Kirchner, ni Daniel Scioli ni Elisa Carrió. El alcalde porteño ya eligió a su enemigo conveniente en la pelea por la presidencia: Julio Cobos. Y a partir de esa decisión de polarizar con el radical, pero a la vez temeroso de que lo supere por un margen irreversible, Mauricio Macri salió a marcarle la cancha y exigirle que renuncie a la vicepresidencia. Así, a lo largo de este año y según la nueva estrategia PRO, los gestos desafiantes de Macri hacia Cobos se volverán más y más habituales.

El plan macrista se popularizó el lunes, a partir de las sorpresivas pero calculadas declaraciones –principalmente junto su secretario general, Marcos Peña– del alcalde a Radio 10. "No va a poder quedarse eternamente como vicepresidente en este rol de futuro oponente para las elecciones del 2011", le dedicó Macri a Cobos, en el contexto del affaire Martín Redrado.

Es que Macri está decidido, en lo íntimo, a jugar su candidatura presidencial y se ilusiona con un escenario polarizado con Cobos que, en el último domingo electoral de 2011, lo consagre en el ballottage. Ese paisaje político –sueñan los macristas– cotizará a su jefe ante los peronistas no kirchneristas o arrepentidos; dirigentes huérfanos de liderazgos pejotistas ganadores que –asumen en PRO– terminarán apoyando a "Mauricio".

Sobre la base de tal proyección, el ex presidente de Boca profundizará su perfil nacional: en contra de la proverbial estrategia del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, el alcalde se desmunicipalizará y opinará sobre cada tema grande de la política nacional.

Ayer, Macri volvió sobre la estrategia al afirmar que Cobos "está en una situación muy incómoda. Se propuso una sociedad con los Kirchner, fue vicepresidente y ahora está todo el tiempo opinando diferente a ellos".

La actual polémica sobre Redrado y el uso de las reservas del Banco Central para pagar deudas fue, en esa línea, un ensayo exitoso del nuevo método PRO. Sirvió para que Macri se quejara por el "papelón internacional" kirchnerista de usar la plata del Central y, de paso y por primera vez en público, para que le facturara a Cobos su doble condición de oficialista y opositor.

"A nosotros nos castigan por la gestión. Pero Cobos es opositor y oficialista al mismo tiempo. Quiere llevarse todas de arriba y no pagar ningún costo. Así es desparejo", se quejó un consigliere de Macri.

El ex presidente de Boca teme que, a partir del proyecto de equiparar su status de presidenciable al de Cobos, el vicepresidente lo supere en intención de voto y luego se le vuelva inalcanzable.

Las últimas estadísticas propias azuzan ese fantasma. A escala nacional, según Julio Aurelio, habitué de la Jefatura de Gobierno, Cobos supera a Macri en imagen positiva y, en la Capital, empatan con un 52%, pero Macri tiene una negativa más alta e intransigente, cercana al 30% contra menos de un 20% de Cobos.

Los macristas, además, presumen que ambos ingenieros se pelearán por una porción similar del electorado: los determinantes "independientes". Dentro de PRO, entonces, ya trabajan los argumentos que por contraste dejen mejor parado en público al jefe de Gobierno. Su reciente demanda de que el vicepresidente "va a tener que tomar una decisión" fue un anticipo tibio de las próximas líneas antipáticas hacia Cobos que Macri difundirá.

Llegado el caso, o sea, más cerca de fin de año, el alcalde le refrescará al electorado nacional que Cobos compartió fórmula con Cristina Kirchner y que será la esperanza blanca de la UCR. La idea se resume en: "Fue kirchnerista y ahora es el candidato del "Coti" Nosiglia y el radicalismo más recalcitrante", de acuerdo a la categorización de un ministro PRO. Como contraposición, el alcalde porteño encarnará nada menos que "el futuro; la única opción verdaderamente moderna", según ya se entusiasman en Bolívar 1, agrandados, esloganeros y, desde ahora, anticobistas.

Si tocan el timbre, puede ser Mauri

Mauricio Macri debutó en el proselitismo cara a cara. Desde hace una semana, el jefe de Gobierno explora en persona los barrios capitalinos, toca timbres al azar y se reúne en bares con los vecinos. El tour se compone de tres salidas de dos horas por semana, junto al director del Centro de Gestión y Participación correspondiente a la zona visitada. Hasta ahora, Macri estuvo timbreando casas en Devoto, Lugano, Boedo y San Cristóbal. El objetivo de la iniciativa PRO es "que Mauricio no pierda el contacto directo con los vecinos". ¿El reclamo más repetido? Previsiblemente, la inseguridad.

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