Macri demolerá una parte de la Villa 31 en las próximas semanas.

Se trata de, al menos, diez viviendas cuya elección será consensuada con los vecinos, aunque éstos dijeron a PERFIL no haber sido consultados aún. Si bien no se definieron cuáles son, se trataría de aquellas construcciones de cuatro o más pisos, consideradas las más inseguras estructuralmente. Los habitantes del mayor asentamiento de la Ciudad son partidarios de la urbanización, no del traslado. Las imprecisiones del último censo y una población subestimada.
Luego de conocerse los resultados del censo realizado dentro de la Villa 31 hace tres fines de semana –se duplicó la cantidad de gente que vive desde 2001–, el Gobierno porteño decidió finalmente concretar un plan que ideó a fines del año pasado y que significará un atractivo golpe de efecto para el PRO antes de las elecciones del 28 de junio: comenzará a demoler las construcciones "menos seguras" de la mítica villa de Retiro en las próximas semanas. Se trata de una iniciativa inédita en gestiones anteriores, y si bien aún no está claro cuántas y cuáles viviendas serán exactamente, estiman que derrumbarán al menos una decena de "edificios" y que se apuntará, principalmente, a las que tienen cuatro pisos.

"Debemos minimizar las condiciones de inseguridad desde el punto de vista del acceso ante una posible emergencia y trabajar sobre aquellas viviendas que obstruyen el espacio público", confirmó Juan Pablo Piccardo, ministro de Espacio Público, que en conjunto con los ministerios de Seguridad y de Desarrollo Social aseguran haber consensuado con los vecinos tan pelémica decisión.

Aunque los propios pobladores del lugar parecen no estar al tanto: "A nosotros nadie nos dijo nada de que van a venir a demoler. No se por qué el Gobierno toma decisiones sin consultarnos. Espero que nos vengan a dar explicaciones", interpela Carola Mediana, una vecina de la Villa 31 Bis que no vacila en su postura frente a la posibilidad de mudarse fuera del barrio: "No me voy ni por 200 mil pesos. Nosotros queremos que nos urbanicen, no que nos muden".

Relevados. Tras el censo realizado con más de quinientos encuestadores el fin de semana del 28 y 29 de marzo, la semana pasada se supo que en la villa más conocida de Capital viven exactamente 25.987 personas. Es más del doble que las 12.204 personas que vivían en 2001, cuando había 3.244 hogares. Hoy hay 7.958. Esas cifras, para muchos vecinos, resulta irrisoria: ellos creen que entre ambas villas –la 31 y la 31 Bis– viven casi 70.000 personas.

"En casa vivimos 12 personas pero cuando vinieron los censistas les dijimos que eranmos un matrimonio con tres hijos", refleja Mónica Bustamante, una de las delegadas de la villa, que justificó su respuesta explicando que, como en su caso, buena parte de la población del barrio está allí de paso, de visita o necesitan un lugar donde vivir.

Subsidio. Fuentes del Gobierno porteño confiaron a PERFIL que la idea oficial sería ofrecer entre $ 40 mil y $ 50 mil a aquellas familias que acepten mudarse a otra vivienda dentro de la 31 (o incluso a las viviendas sociales que construyen las Madres) en mejores condiciones edilicias y que permitan al Gobierno derrumbar su casa por cuestiones de seguridad.

Dentro del Ministerio de Espacio público confían en que los vecinos aceptarán la propuesta. Algo en lo que coincidieron algunos de los testimonios que recogió PERFIL durante una recorrida por la Villa 31 ayer por la tarde.

"Hay casas que no están bien edificadas y son peligrosas. No se trata de cobrar plata para irnos, el problema es nuestra seguridad", reconoce Sara Colman, que llegó al barrio hace 20 años y sube a su casa en un primer piso por una deteriorada escalera de madera, como la que usan los bomberos, pero precaria y desvencijada, con todos los clavos salidos.

Wilman Miranda, un peruano de unos 40 años que llegó en 2006 y vive cerca de las vías del tren –el lugar más peligroso de la 31 Bis–, también comparte el deseo de partir a un lugar menos hostil. "Estoy de acuerdo con que demuelan algunas casas, yo me quiero ir de acá. Hace un mes acuchillaron a mi primo unos paraguayos tras una discusión por unos terrenos. Me den lo que me den, me voy", reconoce.

"Hay que tener mucho cuidado en la demolición, en algunos casos habrá que hacerlo ladrillo por ladrillo porque las construcciones son muy frágiles", explica uno de los técnicos del Gobierno porteño que recorrió varias veces el lugar (tiene planos satelitales y estudios de arquitectos) y supone que las primeras casas que serán removidas son las más nuevas, las que están al costado de las vías del Ferrocarril, construcciones que en algunos casos apenas tienen un puñado de meses.

La decición del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, de subsidiar a aquellos vecinos que colaboren con la demolición paulatina de las casas puede ser bien recibida por muchas familias que quieren vender su vivienda, pidiendo entre 50 y 70 mil pesos. Familias que añoran mudarse a algún lugar del interior donde con ese dinero pueden aspirar a construir una vivienda humilde. Pero algunos vecinos "históricos", muchos de los cuales han montado un negocio de alquiler de piezas por entre $ 300 y $ 500 mensuales, posiblemente no reciban con fervor la decisión oficial y enfrentarán al Gobierno.

Una decisión polémica

En su edición del 22 de noviembre de 2008, PERFIL adelantó la postura oficial sobre cómo avanzar con la urbanización de la Villa 31 y 31 Bis de Retiro. En ese momento, citó las palabras de Pablo Tonelli, procurador general de la Ciudad. "Le hemos pedido a la Justicia no sólo que no se incrementen las construcciones en la Villa 31 sino que se ordene la demolición de las que representan un peligro para la vida de las personas por posibles derrumbes."

Se hacía referencia a unas 600 casas de entre tres y cinco pisos que, según un relevamiento satelital de la Academia Nacional de Ingeniería –encargado por el Ministerio de Espacio Público– presentan graves fallas estructurales.

Desde ese momento, además, el Gobierno porteño pidió a la Justicia que instrumente efectivos de la Policía Federal que eviten y prohíban el acceso de camiones con materiales de construcción a la villa para poner un freno al crecimiento de las viviendas, efectivos que se mantienen hasta el día de hoy, pero que operan con dudosa rigurosidad. La 31 Bis, hasta ayer, seguía en pleno desarrollo y en una breve recorrida fue posible constatar al menos una veintena de casas en plena obra. Habrá que ver si en sintonía con los primeros "derrumbes" también se corta el flujo de materiales.

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