Macri cambia su estrategia: promete no victimizarse más

Ordenó dejar de repartir culpas por los problemas y poner más énfasis en los logros de la gestión.
Que el Gobierno no nos dio la Policía. Que nos metieron a Ciro James como infiltrado. Que nos mandan a cortar las calles. Que no nos dan financiamiento para hacer estaciones de subte. Que nos quieren generar un clima destituyente en la Ciudad.

La lista podría ser más extensa. Mauricio Macri ha apelado a este tipo de frases cada vez que lo arrinconaron con preguntas tendientes a demostrar que su Gobierno no ha logrado cumplir con las principales promesas de campaña. Aún así, el jefe de Gobierno parecía tener el crédito abierto y conservaba altos índices de imagen positiva entre los porteños, en parte gracias a su estrategia de confrontar y culpar al Gobierno nacional.

Tiempo pasado. Las encuestas comienzan a exhibir otra cosa: la gente le reclama gestión y resultados. Y el propio Macri acaba de bajar línea sobre una nueva estrategia: ya nadie podrá exponer excusas. Mucho menos ante los medios. En el macrismo prometen no victimizarse más.

"Basta de lágrimas. Se acabó el llanto", dijo un altísimo funcionario a Clarín, después de la reunión de Gabinete del lunes, donde la noticia corrió como una orden. Macri había tomado la decisión durante el fin de semana, en las horas previas a su viaje a Copenhague. No fue una idea repentina: sus asesores le venían advirtiendo en los últimos meses sobre los riesgos que implicaba ponerse permanentemente en la vereda de las víctimas.

"Una cosa es que los porteños no quieran saber nada con los Kirchner y otra muy distinta es que ellos sean los culpables de todos nuestros males. La gente está harta de que los políticos no se hagan cargo", contó uno de los recurrentes confidentes de Macri.

La iniciativa, además, apunta a resaltar los logros que no siempre salen en los medios y que, según las voces macristas, han quedado opacados por la confrontación política y la "sobreexigencia de Mauricio que siempre quiere más". El Gobierno porteño lanzó una campaña publicitaria para promocionar el balance de los primeros dos años.

"Hicimos un montón de obras, algunas inéditas ¿se jactan en PRO--. Tenemos que cambiar el hábito. Hasta ahora hemos dado la idea de que no hicimos demasiado, cuando en verdad es todo lo contrario".

Macri volverá a juntar a su equipo mañana a la mañana en un "retiro espiritual" (todavía no se conoce el lugar) para hablar de estas cuestiones. Irán sólo los ministros y también fue invitada la ex vicejefa, Gabriela Michetti. El conductor de PRO buscará motivarlos con una frase que pronunció puertas adentro en las horas previas a la jura de los nuevos ministros: "Se vienen los dos mejores años de la gestión". Por la tarde, podrían sumarse al "retiro" varios diputados y funcionarios de segunda línea.

La nueva estrategia está pensada también con vistas a 2011. Salvo que los sondeos de opinión pública lo dejen muy relegado, Macri se anotará en la grilla de presidenciables. "Lo habla en las reuniones de Gabinete y seguirá dando señales en los medios, aunque avisó que no se lanzará por anticipado", apuntó uno de sus ministros.

Los macristas aseguran que el escándalo del espionaje no refleja una caída pronunciada en la imagen de su líder, aunque reconocen problemas. Según los últimos resultados, hay más queja s por el error de haber designado a Jorge "Fino" Palacios al frente de la Policía Metropolitana que por las escuchas en sí mismas. Igual, en el PRO está lejos de mermar la preocupación. Todos siguen muy de cerca las declaraciones y cada medida que ordena el juez Norberto Oyarbide.

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