Macri busca la salida por adelante

Por Ignacio Miri

Mauricio Macri necesita poner un pie en la segunda mitad de su mandato con otra cara. En su equipo de gobierno saben que en los últimos meses, de Bolívar 1 sólo salieron carros de bomberos para apagar incendios: el escándalo por el espionaje ilegal y los muy controversiales nombramientos en la Policía Metropolitana, junto a las críticas del sector más conservador de su equipo generadas por la decisión de apoyar el casamiento entre personas del mismo sexo obligaron a los funcionarios porteños a dar explicaciones casi a diario

Como forma de zafar de ese embrollo, Macri buscará relanzar su gestión destacando cada una de las cosas que considera éxitos de su gobierno. Ayer publicó un aviso a doble página en los diarios para mencionar muchos de los cambios que experimentó la Ciudad desde que llegó a su cargo. Varios de ellos son continuidad de políticas diseñadas o instrumentadas por sus predecesores, pero al menos habrá que darle el mérito de mantenerlas con vida. También cambió dos ministros, el de Educación y el de Espacio Público, que, según dice él mismo, estaban "desgastados" por el ejercicio de gestionar.

Para darle más brillo a ese relanzamiento, el Jefe de Gobierno desempolvó su proyecto de pelear por la Presidencia de la Nación, y lo cierto es que las dos jugadas están entrelazadas. Macri no podrá arrancar la carrera si no logra recuperar la iniciativa parado en la cúspide de la ciudad más rica de la Argentina. La Capital Federal no es el distrito más difícil de gobernar del país, pero el Jefe de Gobierno suele argumentar que la Casa Rosada no hace más que trabarle cada una de las medidas que busca implementar. Es cierto que el matrimonio Kirchner siempre se encargó de beneficiar a los porteños –por ejemplo, subsidiando las tarifas de los servicios públicos– sólo en los rubros en que las posibilidades de que el macrismo salga beneficiado fueran nulas. También es verdad que el Gobierno nacional decidió no consultar con sus vecinos del otro lado de la Plaza de Mayo ninguna de sus decisiones y persistió en esa práctica hasta el ridículo. Como ejemplo está la obra de ampliación del subte E, que los Kirchner recomenzaron sin dar el menor aviso a Macri, según confirmaron a El Cronista importantes funcionarios de las dos jurisdicciones. Sin embargo, a la hora de votar un presidente, esos conflictos pueden volverse irrelevantes: los argentinos no suelen inclinarse por los dirigentes que eligen ocupar el lugar de víctimas. En ese dato hay que buscar el origen del relanzamiento macrista.

Comentá la nota