Macri, un alivio para Cristina en el diálogo con los gobernadores

Por: Patricia García

El Gobierno empieza mañana las reuniones con gobernadores en el marco del diálogo político. Los mandatarios desfilarán individualmente por el despacho presidencial y contarán con una hora, de acuerdo con los turnos que reparte la Casa Rosada, para esos encuentros que al menos la oposición, en su debut la semana pasada, los ha tomado con tinte de oficina de quejas más que de un debate poselectoral.

Cristina de Kirchner le concedió la primera cita de la ronda a Mauricio Macri. Se verán mañana a las 18, y más que un privilegio para el jefe de Gobierno porteño, iniciar las tenidas parece un alivio para la mandataria. A menos que sellen un pacto por votos (los necesita también Macri para terminar el año) o un acuerdo político de una suerte de tregua (en la Ciudad, por lo menos, lo acosan a Macri paros, pedidos de interpelaciones y batucadas variadas), lo demás parece previsible. Macri se sentará a la mesa en un doble juego, como dirigente opositor en carrera presidencial y como gobernante e intentará reflejar buenos propósitos con su llegada al despacho presidencial.

Para Cristina de Kirchner, el inicio de la ronda con el jefe de la Capital Federal sería casi un susurro comparado con lo que puede esperar de los lamentos de los caciques provinciales del resto del país que dependen de los fondos nacionales. En cambio, la Ciudad reporta el tercer presupuesto del país y con fondos propios en el 92%. En definitiva, Macri ya ha anunciado lo que quiere: aval para endeudar al distrito y hacer obras; reclamará el traspaso de la Policía, del puerto, del control del transporte, la transferencia de los subterráneos, avanzar con la transferencia de los juzgados, que la Nación inicie obras anunciadas para los porteños y se contemple una política de seguridad para el distrito, un reclamo histórico de la Ciudad de Buenos Aires desde que fue declarada autónoma. Es decir, lo mismo que sus antecesores le reclamaron a los anteriores presidentes y por eso Cristina de Kirchner no lo sentirá con un reclamo. Después de todo, Macri ha tenido más del Gobierno nacional que el resto de los jefes porteños: la modificación de la llamada Ley Cafiero para que la Ciudad tenga su propia Policía ha sido un avance al que se resistieron tanto Carlos Menem como Fernando de la Rúa en su momento, mientras Néstor Kirchner facilitó esa reforma en el Congreso. Fue después que Macri acudió a la Casa Rosada tras el triunfo electoral que lo consagró en el cargo que hoy ejerce y al inicio de la campaña presidencial de 2007. Además, la Ciudad apenas recibe el 1,4% de coparticipación que le concedió Eduardo Duhalde a Aníbal Ibarra y hasta cobra el Impuesto a los Sellos (también acuerdo de aquellos gobernantes) que le fue transferido y hoy le suman al presupuesto en caída de la Capital Federal.

Repetición

Sin embargo, si bien Macri está dispuesto a repetir los temas que tienen que ver con la autonomía del distrito que gobierna (insiste ante los vecinos que considera discriminada a la Capital por parte del Gobierno), el porteño atenderá especialmente, como líder opositor, su propia carrera hacia la Casa de Gobierno, centralizando la agenda con las peticiones de la modificación del Consejo de la Magistratura, las retenciones y los superpoderes, en sintonía con los planteos que al día siguiente piensa llevar el PRO (ver nota aparte) ante Florencio Randazzo, para lo cual también tiene ya asignada la reunión a la que asistirá un grupo de legisladores y legisladores electos del macrismo. El jefe de Gobierno fue el primero en plegarse al llamado al diálogo que hizo la Presidente el pasado 9 de julio. Pidió por nota la entrevista y la quiso presentar esa misma semana, pero el asueto por la gripe lo hizo regresar al lunes siguiente. Ese gesto le valió ser el primero de la lista, según anunció el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la semana pasada, y para el macrismo la estrategia importa también para diferenciarse de Elisa Carrió, quien desairó la invitación del Gobierno y fue la principal rival electoral del PRO en los comicios de la Ciudad de Buenos Aires.

Comentá la nota