Macri, con sus aliados, se mete en la pelea bonaerense.

Fue al conurbano con Solá y De Narváez; elogios para Montoya.
Apenas con tiempo suficiente para que los fotógrafos pudieran captarlos por primera vez en el duro territorio del conurbano, los tres líderes de la alianza opositora que une a Pro y al peronismo disidente recorrieron, a paso vivo, el centro comercial de Los Polvorines, en el distrito de Malvinas Argentinas.

Cuestionaron al kirchnerismo, dijeron que su prioridad es la seguridad y lamentaron el despido del gobierno bonaerense del recaudador Santiago Montoya, al que elogiaron.

"Siempre tendremos las puertas abiertas para gente valiosa", dijo el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, que auguró "muchas visitas más" al conurbano. Parecían olvidadas las tensiones que amenazaron, hace apenas una semana, la continuidad del proyecto conjunto.

Al lado de Macri, los referentes del peronismo disidente, Francisco de Narváez y Felipe Solá asentían sonrientes. El jefe porteño le dedicó unos párrafos a su ya casi segura candidata porteña, Gabriela Michetti, antes de meterse en los temas de la provincia: "Hay muchos en Pro que quieren que Gabriela se presente porque en la elección se vota entre seguir con la confrontación, el malhumor, el maltrato, la falta de soluciones para la inseguridad o dar cabida a nuevos liderazgos".

La energía de Macri y De Narváez dejó rezagado a Solá, que apenas aguantó media cuadra el ritmo de sus aliados y los empujones de efusivos adherentes y simples vecinos mezclados con fotógrafos y movileros.

"Es la primera vez que venimos juntos, y tenemos que venir muchas veces más; lo importante es solucionar los problemas de la gente", subrayó Macri, frente a una pizzería en el centro de Los Polvorines, cabecera de Malvinas Argentinas, bastión del kirchnerista Jesús Cariglino.

De Narváez, primer candidato de la lista bonaerense, sostuvo: "La preocupación de toda la provincia es la seguridad". Solá cuestionó al kirchnerismo por no avanzar en cambios en la legislación penal juvenil. "El oficialismo tiene mayoría en Diputados desde hace años y nunca lo trataron. Néstor Kirchner ahora le pide al Congreso que trate el tema", dijo, arremangándose la camisa.

Mezclado entre dirigentes locales del PJ, vecinos curiosos y mujeres que exageraron piropos para los candidatos, pudo verse al ex dirigente duhaldista Eduardo Amadeo.

"Pensar diferente, incluso pensar, en el kirchnerismo no está bien visto y creemos que Montoya tomó la decisión correcta de poner un límite. Un punto a esta forma de dirigir, de gobernar", lanzó De Narváez.

Sobre el tema, Solá, que calificó a Montoya de "valiente y honesto", tiró un palo a Daniel Scioli: "Creo que lo decidió Néstor Kirchner porque le molestó algo que dijo Montoya".

Luego de recorrer las cinco cuadras del centro comercial, y cansados de llamar a Solá, que había quedado dos cuadras atrás, Macri y De Narváez volvieron sobre sus pasos para reencontrar a su aliado. Entraron en un bar, tomaron una gaseosa dietética, y renovaron las sonrisas y su esperanza de vencer al kirchnerismo en su terreno más fuerte.

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