Macri abre su gobierno al diálogo

Por Diego Valenzuela

El proyecto 20/20 está siendo presentado por el jefe de gobierno Mauricio Macri ante líderes de opinión y representantes de ámbitos políticos, sindicales y sociales. Cuenta con el respaldo metodológico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y consiste en abrir un diálogo social durante los próximos meses para discutir Buenos Aires de acá a 10 años.

"Esto no reemplaza a las instituciones representativas, sino que hace un aporte adicional en alimentar la discusión pública", dice Laura Alonso, ex directora de Poder Ciudadano y diputada electa del Pro. La modalidad se inspira en los diálogos democráticos conocidos como " world café" y consistirá en ocho talleres de 6 o 7 horas donde participarán 80 instituciones, desde organizaciones barriales a cámaras empresarias pasando por las principales centrales sindicales del país. En este formato de 80 x 8 se debatirán -con la presencia de funcionarios- todos los temas relevantes de la agenda pública, como urbanismo, salud, cultura, entre muchos otros. El lanzamiento se haría en la semana del 21 de setiembre y los talleres se realizarían durante octubre y noviembre.

Esta innovación se entiende a la luz de situaciones políticas y económicas. Las expectativas creadas por el macrismo como fuerza política nueva fueron altas, pero los recursos disponibles para invertir son escasos. Esta iniciativa participativa implicará que los funcionarios interactúen con actores de la sociedad para explicar las limitaciones presupuestarias que tiene la ciudad y recibir opiniones acerca de las prioridades de inversión para la próxima década, dada la restricción de recursos.

La letra constitucional es un ideal que, a la luz de los recursos propios de la ciudad y de la escueta tajada de coparticipación que le toca, puede terminar convertida en una mezcla de utopía y expresión de deseos. Asimismo, Macri se queja porque el Gobierno no ha invertido un solo peso en obra pública en la ciudad. En números concretos, Buenos Aires dispone de un excedente anual entre ingresos y gastos de menos de 300 millones de pesos (297 para ser exactos) y enfrenta demandas potenciales por 60.000 millones (según lo que ordena la constitución porteña, en transporte, vivienda, salud y demás).

En una primera etapa se aspira a que el proceso de participación colabore en la toma de conciencia sobre esta situación de escasez de recursos que tensa la cuerda debido a la lógica puja distributiva que se desarrolla sobre el dinero público, la cual tiene además su correlato en una fragmentación de la representación política en la Legislatura que lleva a demorar consensos generales sobre el presupuesto.

Recién para una segunda etapa, el gobierno de Mauricio Macri imagina poner sobre la mesa el debate acerca de las formas de encarar el dilema presupuestario, por el lado del gasto y de los ingresos. El jefe de gobierno manifiesta que existe espacio para hacer más eficiente el gasto, y a la vez que la ciudad tiene una tributación baja al lado de otros estados provinciales (5 % del PBI contra 13 % en el caso de Córdoba o Mendoza), lo que induce a pensar que hay camino por recorrer en materia de revisión de la carga impositiva (reformular el ABL, por ejemplo). Sin embargo, no es esta la intención de la primara etapa del 20/20: los talleres apuntan a ampliar la discusión pública y la deliberación democrática alrededor de las urgencias y prioridades presupuestarias en la ciudad.

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