El lunghismo se asoció a sus referentes nacionales y a la resistencia agraria

Como un hecho inédito, el lunghismo se mostró con sus máximos referentes provinciales y nacionales en un escenario común. Ante unos 600 simpatizantes, Gardey fue epicentro de un acto cargado de empatías frente al sector rural.
El lunghismo tuvo un acto que se marcará en la historia del pago cada vez menos chico. Histórico porque por primera vez en algo más de cinco años el pediatra que trabaja de intendente y su equipo pareció no renegar ni avergonzarse de sus máximos referentes. Se animó a compartir escenario y discurso, algo inusual para un radicalismo hasta ayer (más precisamente del conflicto del campo a esta parte) estratégicamente interesado en aislarse y manejarse cual vecinalismo. Si bien nunca se renegó del ser radical, no cotizaba en el apetito electoral, menos colgados de una lista de candidatos que flaco favor le hacían a los intereses locales.

Se hizo historia además porque una vez más el oportunismo o intuición del pediatra los colocó en inmejorable condición de cara a una demanda ciudadana vernácula clara, acerca de su vinculación chacarera. Ayer, en el corazón del campo, en medio de un pueblo rural, se celebró un acto proselitista cargado de empatía con todo aquello que despotrica con las políticas del poder kirchnerista.

El Club Ferroviarios de Gardey, entonces, fue el epicentro de un acto que contó con los referentes nacionales y provinciales que ayer se ninguneaba pero hoy cotizan. Así fue que se aplaudió a rabiar a un Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer, e incluso una Elisa Carrió, congraciados todos con el marco montado para la ocasión.

Pasadas las 19, ya culminada la pautada conferencia de prensa en un hotel céntrico, un par de colectivos aguardaba en las puertas del comité de calle Mitre para emprender la "aventura" de formar parte de una liturgia conocida para el lunghismo, aunque esta vez contaba con el aditamento de figuras "rutilantes" del sentir radical y el quehacer nacional y provincial.

Todos los autos, combis, dispuestos a enfilar hacia Gardey. En cuestión de 15 minutos se congregarían en el club Ferroviarios de Gardey con un mensaje claro: la exaltación de la resistencia agraria frente a las políticas kirchneristas.

ALFONSIN Y DESPUES

Ya con un gimnasio colmado, con el entusiasmo que se impone de la sucesión de una música contagiosa, irrumpieron los candidatos dispuestos a dar rienda suelta a un acto imponente, del cual por primera vez su máximo líder serrano, el intendente Miguel Lunghi, quedó en un segundo plano, más allá de la efusiva bienvenida recibida por los presentes.

Fue Ricardo Alfonsín -uno de los mejor bien recibidos por los presentes- quien abrió el fuego de los discursos, dado que otros compromisos, otros actos, en otras ciudades, lo esperaban en esta alocada como corta carrera electoral.

Con un tono y gestos que emulan la figura de su padre, no dudó en comenzar a resaltar la figura de Carlos Fernández, quien con su lucha interna logró imponer su candidatura. Al respecto, Alfonsín se dijo feliz por esta situación, porque se terminó haciendo justicia.

Sobre el escenario electoral y la chance radical, no dudó en hablar de un triunfo el venidero 28 de junio, entendiendo que dicho resultado se dará porque la gente clama "por más república" y el "respeto por las instituciones", cuestiones que a su entender el kirchnerismo y el justicialismo en su conjunto lo mantienen en el debe.

Tampoco obvio referirse al candidato De Narváez, recordando su apoyo económico a Menem en tiempos de la re relección.

Acerca de los candidaturas testimoniales, lanzó todas las críticas para con el gobernador Scioli, sobre quien consideró que él mismo sabe que está obrando mal, pero que "tiene miedo a Kirchner", cuando "no se puede tener miedo para gobernar una provincia como Buenos Aires".

Al tiempo de los candidatos locales, Atilio Magnasco y Marcos Nicolini, emprendieron el desafío ante la multitud. Ambos a sus tonos y sus formas, apelaron a la identidad del campo como motor de la producción, sin dejar de criticar las políticas kirchneristas en la materia.

Magnasco resultó el más enfático a la hora de emprender la crítica, afirmando que ninguno de los anuncios esgrimidos por el conflicto rural fueron cumplidos, básicamente porque "los que tomaron la decisión son unos muchachitos de Buenos Aires que no conocen ni una vaca".

Apelando al sentimiento chacarero, el productor y empresario mencionó a uno y cada uno de los hombres y mujeres que quedaron sin trabajo tras el cierre de una veintena de campos de la zona, lo que deparó la adhesión emotiva de los presentes.

Tampoco olvidó aludir al Néstor Auza (residente en Gardey) en la andanada de críticas, indicando que se trata del candidato de la lista que lleva al "autor intelectual del desastre que se causó en el campo".

Nicolini, en cambio, optó por las propuestas, prometiendo un SUM, más cordón cuneta y extensión de red de gas para la localidad.

EL TURNO DE LAS MUJERES

Llegado el turno de Margarita Stolbizer, se escuchó el discurso más filoso de la noche, coincidiendo en que el campo no era sólo su producción, sino que se trataba "de nuestra identidad".

En tren de críticas, despertó los mayores aplausos cuando al referirse a Kirchner lo reseñó como "el que se presentaba orgullosamente como el pingüino patagónico y ahora termina siendo un carancho bonaerense".

Para la candidata a diputada también la otra lista justicialista es "más de lo mismo", acusando al "marketinero" De Narváez de esconder "a quien lo sigue en la lista", por el ex gobernador Felipe Solá.

Cerrando el acto, Elisa Carrió subió al estrado y con su habitual verborragia, entre ironías y denuncias, se ganó la simpatía de un público ávido por escuchar discursos críticos para con el poder central de turno.

También obviamente se tomó de la cultura chacarera para acomodar el discurso a las necesidades, así fue que consideró que desde la tierra del campo es donde brotó la ciudadanía.

Levantó las banderas de la resistencia chacarera frente a la "humillación" pregonada desde "los kirchner", que a su entender se verá reflejada en las urnas el 28 de junio, para luego despedirse "hasta la victoria siempre".

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