¿Un lunes negro?

¿Un lunes negro?
La puja por la presidencia del BCRA creó un escenario de crisis político institucional. Hay nerviosismo en el mercado financiero, mientras las demandas judiciales siguen su escalada hacia la Corte Suprema de Justicia de la Nación
La semana comienza con un Banco Central de la República Argentina (BCRA) que cuenta con dos presidentes. Uno es el titular "original", Martín Redrado, depuesto por decreto de la presidenta Cristina Fernández, pero reconocido y repuesto por la jueza María José Sarmiento a través de un fallo favorable a la acción de amparo presentada por el mismo Redrado. Otro es el vicepresidente Miguel Pesce, reivindicado como titular del BCRA por el Poder Ejecutivo.

La jugada de congraciarse con los mercados financieros que intentó el Gobierno a través del decreto que crea el Fondo del Bicentenario -que dispone que parte de las reservas se destine a la cancelación de deuda externa en default- se está volviendo como un bumerán contra la propia gestión de Cristina. Los bonos caen, sube el riesgo país y los presidentes de muchos bancos centrales del mundo llaman a sus contactos argentinos para que les expliquen lo que está pasando, y lo que es más importante, por qué sucede. Existe mucha incertidumbre respecto a lo que pueda suceder hoy cuando abran los mercados, antes los rumores de corridas generados por la inestabilidad institucional que significa no tener definida la máxima autoridad bancaria del país.

La sucesión de acciones judiciales amenaza con terminar en la Corte Suprema de Justicia, que ya tiene en estudio una presentación de la provincia de San Luis contra el decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que dispuso los más de 6 mil millones de dólares de reservas necesarios para que el canje a los tenedores de bonos que se negaron a entrar en la renegociación de la deuda externa luego de 2001 tenga éxito.

Por otro lado, el arco opositor (desde la centroderecha a la centroizquierda) está organizando la autoconvocatoria del Congreso para tratar ambas cuestiones. Constitucionalistas y algunos dirigentes de ese espacio arriesgan un posible juicio político a la Presidenta por violar la Constitución. Desde el bando K argumentan exactamente lo mismo: la carta magna sólo habilita al presidente a convocar sesiones extraordinarias del Congreso. Redoblando la apuesta, el presidente de la bancada de diputados kirchneristas, Agustín Rossi, le pidió al vicepresidente Julio Cobos que renuncie a su cargo.

En la Rosada y en Olivos andan buscando culpables para el terrible entuerto político e institucional en que el Gobierno se metió, solito, y que ya muchos comparan con la resolución 125 que disparó el conflicto con el campo. Trascendió que Néstor Kirchner le carga la responsabilidad al ministro de economía Amado Boudou, por su "desprolijo" manejo tanto con Redrado como con Mario Blejer, el ex presidente del Central -y ex funcionario del FMI- a quien tenían "apalabrado" para asumir en el BCRA; por lo que Argentina podría perder esta semana, simultáneamente, a los dos responsables máximos de la política económica.

Una muestra de la gravedad de la situación la dan las últimas declaraciones de Elisa Carrió. Acostumbrada a los dardos flamígeros contra el Gobierno, en este caso, pidió a la oposición que "no se apure" para tratar en sesión especial en el Congreso el conflicto del Gobierno por el Banco Central, porque podría llevar a "resolver mal" la situación. "Esto no hay que resolverlo la semana que viene, y mal; hay que resolverlo en el término de un mes, para encontrar una salida racional", y propuso un "mecanismo consensuado con el oficialismo para que las cámaras se expresen, pero sin ese apuro de mañana o el 20". Además, postuló "una salida institucional" a la situación, ya que "a los destrozos del Gobierno no se le puede contestar con más destrozos".

Respecto del tratamiento de los DNU por el Congreso, Agustín Rossi fue muy claro cuando explicó lo que la ley dice: primero se debe reunir la comisión bicameral que analiza estas disposiciones. Ya lo hizo con el decreto del Fondo del Bicentenario y el encuentro determinó un dictamen de la oposición en contra, y otro del oficialismo, a favor. Ahora debe hacer lo mismo con el decreto que destituyó a Redrado, si bien la norma también es muy clara al indicar que la opinión de la comisión "no es vinculante".

A pesar de todo, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, convocó para el viernes venidero "una reunión informal de los presidentes de bloque" para tratar el conflicto generado en torno del BCRA. No es una reunión de labor parlamentaria como la convocada en el Senado por Julio Cobos, pero quizás ambas sirvan para poner un poco de diálogo y cordura.

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