Lula: Zelaya se quedará "todo el tiempo necesario"

El presidente de Brasil ratificó el apoyo a su par hondureño. En tanto, los golpistas negaron auxilio a Zelaya y otras 70 personas tras haberles lanzado tóxicos. La ONU instó a Micheletti a cesar el asedio.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este viernes que el depuesto mandatario de Honduras, Manuel Zelaya, se quedará en la embajada de su país en Tegucigalpa "tanto tiempo como sea necesario" para garantizar su seguridad. Al mismo tiempo, el ex Jefe de Estado hondureño denunció que efectivos de la policía local atacaron con gases tóxicos la sede diplomática y advirtió la presencia de francotiradores en los alrededores.

"Lo que es anormal no es que Zelaya haya vuelto (a Honduras), sino que el tal (Roberto) Micheletti se haya quedado", dijo Lula al término de la cumbre del G-20 en Pittsburgh, en referencia al presidente del gobierno de facto, que había criticado a Lula al señalar que la presencia de Zelaya en Tegucigalpa era un "acto consentido por el Gobierno de Brasil que se intrometía en los asuntos internos de Honduras".

La respuesta del presidente brasileño fue dura: "No voy a comentar sobre una idiotez dicha por un golpista".

A su vez, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó "los actos de intimidación" del gobierno golpista de Micheletti. En un comunicado que dio a conocer la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Susan Rice, el organismo instó al régimen de facto a que "se asegure la seguridad de todos" los que están en la embajada y se preserve la "inviolabilidad" de la sede.

Además, el Consejo reclamó que se reinstaure el total de suministro de agua, luz, comida y de las comunicaciones a la legación diplomática brasileña, y llamó a las partes a "mantener la calma". La iniciativa se activó luego de que el canciller Celso Amorim exigiera protección para la embajada y denunciara "el asedio" y la "intimidación" a que es sometida la sede diplomática en Tegucigalpa.

Amorim detalló el corte de suministro de agua, luz y teléfono y el racionamiento de comida, así como la instalación de equipos de sonidos perturbadores alrededor de la embajada, medidas que violan la Convención de Ginebra, según informó el diplomático.

Parte del relato tenía que ver con el hecho de que militares y policías lanzaron gases lacrimógenos contra la embajada, con marcados efectos tóxicos y respiratorios para las cerca de 100 personas que permanecen junto a Zelaya, quien denunció los hechos por varios medios.

La esposa del mandatario, Xiomara Castro, reveló que ella podía ver como los policías "están lazando gases tóxicos, con las caras tapadas" y denunció que la gente adentro de la sede sufría "taquicardia, mareo, nauseas, dolor de cabeza, sequedad en garganta, y algunos sangraban la nariz.

"Quieren que salgamos al patio, pero hay francotiradores por todos lados", advirtió Zelaya, que regresó a su país el lunes, 86 días después del golpe del 28 de junio que lo desalojó del poder.

Por su parte, la canciller del gobierno derrocado de Honduras, Patricia Rodas, pidió a los mediadores del conflicto que establezcan acciones más "operativas" como poner "ultimátums" y reiteró la importancia del apoyo de la comunidad internacional para "presionar" al gobierno golpista.

La canciller explicó que Zelaya ya había iniciado conversaciones con la jerarquía católica del país, con asociaciones campesinas, de obreros y con los candidatos a las elecciones del próximo mes de noviembre. "El presidente va a continuar el diálogo hasta la última consecuencia con todos los sectores de la sociedad", dijo la canciller.

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