Lula y Uribe, protagonistas detrás de bambalinas.

Fueron los encargados de la diplomacia oculta.
No hubo apretón de mano más buscado ayer que el de Barack Obama. En ese sentido, se prodigó en cortesía. Y en una cadena de gestos reveladores del nuevo aire que quiere darle a la relación.

Entre ellos, el hecho de que, por primera vez en muchos años, su figura no ocupó el centro de la foto de familia del encuentro, sino que optó por una de las hileras posteriores.

Por debajo de todo eso -de las sonrisas y de las cortesías- hubo ayer aquí un intenso movimiento diplomático. Y en ese sentido, tanto el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, como su par colombiano, Alvaro Uribe, ocuparon un espacio principal. Ese movimiento diplomático estuvo orientado a revertir el fantasma que late sobre la región: el estallido social.

"Si los países de América latina no tienen acceso a fuentes de financiamiento a tasas razonables, es posible que asistamos a procesos de anarquía y violencia, y que todo desencadene en una nueva crisis de deuda externa en la región", fue el diagnóstico más severo de los escuchados. Corrió por cuenta de Uribe, uno de los presidentes que más estima han cosechado por parte de Obama en estos días. El otro, pero eso no es novedad, es Lula, quien en estos días se comporta casi como la contraparte de Obama: el segundo polo de atención del encuentro.

El silencio y las horas bajas corren para el habitualmente dicharachero Hugo Chávez: no sólo la extraordinaria popularidad, sino el aire de cambio que Obama trae para la región privan al presidente venezolano del espacio para la embestida en la que él medra. Y que tan generosamente le ofrecía el ex presidente George W. Bush.

La otra sorpresa del día fue el extenso diálogo que Obama compartió en el almuerzo con el ecuatoriano Rafael Correa, un egresado de Harvard que habla fluido inglés.

Es palpable la sensación de nueva etapa. "Creo que la visión de Estados Unidos está cambiando", opinó el canciller brasileño, Celso Amorim. La impresión es que las dificultades que marcaron la era Bush han quedado atrás. "Hemos asistido a una primera fase en la construcción de confianza, en un cambio de la relación de los Estados Unidos con América del Sur", coincidió la presidenta chilena, Michelle Bachelet.

El riesgo es que las buenas intenciones queden en retórica. Y que los gestos de cordialidad se queden en eso, en apretones de mano. Conscientes de ese temor, funcionarios de la Casa Blanca aseguraban ayer que en las "próximas semanas" se podrá constatar si ha comenzado una nueva relación con América latina. Y eso incluye al venezolano Chávez, que, de antagonista de Washington, quiere pasar ahora a ser -según dijo- "amigo de Obama". Y que ayer le regaló el libro Las venas abiertas de América latina , del escritor uruguayo Eduardo Galeano, ensayo en el que acusa a las potencias económicas, como Estados Unidos, de explotación de los países latinoamericanos.

Obama recibió el regalo con una sonrisa y con una confusión: pensó que el autor del libro era el propio Chávez. Y quiso retribuirlo con uno de los dos que él sí escribió. "Me parece más inteligente que Bush", sentenció el mandatario venezolano.

Acciones, más que palabras

El "número dos" del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Denis McDonough, afirmó: "Con algunos países hemos comenzado una nueva relación, pero aunque los apretones de manos, las fotografías y las sonrisas son importantes, no son lo principal". Y añadió: "En las próximas semanas juzgaremos si de verdad ha comenzado una nueva era" en las relaciones. "Las acciones hablan más fuerte que las palabras", dijo, en sentido coincidente, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

La necesidad de "actuar" fue el mensaje que Washington transmitió también al régimen cubano, que ha expresado su disposición a conversar "en condiciones de igualdad" sobre derechos humanos o democracia.

Al reclamar la liberación de los presos políticos o el respeto a los derechos humanos, Gibbs afirmó que Cuba tiene "una estupenda oportunidad de adecuar sus obras a sus palabras".

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