Lula también golea a los Kirchner

Por Fernando Laborda

La superioridad de Brasil sobre la Argentina no se limita en estos días al fútbol. El matrimonio Kirchner acaba de sufrir una verdadera goleada frente al presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, bastante más vergonzosa y abultada que la sufrida el sábado pasado en Rosario por el equipo que dirigió Diego Armando Maradona ante el tetracampeón del mundo.

Mientras Cristina y Néstor Kirchner se ubican muy cerca de su piso histórico en términos de imagen positiva, de acuerdo con una encuesta de una reconocida consultora citada una semana atrás en esta columna , un estudio de Ibope Inteligencia efectuado entre 2000 ciudadanos en 143 municipios brasileños ofrece datos sorprendentes sobre la elevada adhesión popular a la gestión del presidente de Brasil.

El 80 por ciento de los brasileños sondeados aprueba la gestión gubernamental de Lula y sólo 16 de cada cien personas no la aprueban. El 45 por ciento considera que su segundo mandato es mejor que el primero y apenas el 14 por ciento lo juzga como peor.

El dato más llamativo de la encuesta de Ibope Inteligencia es que el 60 por ciento de los brasileños califican al gobierno de Lula con ocho o más puntos sobre diez, en tanto que uno de cada cuatro consultados, más precisamente el 26 por ciento, le ponen un diez al presidente de su país, que promedia 7,6 puntos. Este hecho sorprende teniendo en cuenta que Lula lleva siete años en el poder, al cabo de los cuales prácticamente no sufrió desgaste.

Pero no es éste el único terreno en el cual Brasil nos saca ventajas, más allá del fútbol. Mientras el riesgo de la Argentina supera los 900 puntos, el del país vecino se ubica en los 260 puntos, lo cual le permite obtener financiamiento internacional a tasas más que accesibles, inalcanzables para nosotros.

Y, por si esto fuera poco, horas atrás, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, anunció que cuando su país asuma la presidencia del G-8, como se conoce al grupo de países más ricos de la Tierra, procurará ampliarlo para incluir en él a países como China, la India, Sudáfrica, Egipto, México y, naturalmente, Brasil

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