Lula: "profundo malestar" con Ecuador por una deuda impaga

Se lo dijo Lula a Correa, que lo llamó ayer. Brasil convocó ya a su embajador.

Por: Eleonora Gosman

Para tratar de aliviar las tensiones, el presidente ecuatoriano Rafael Correa se comunicó ayer con su colega Lula da Silva. Pero el jefe de Estado brasileño se mostró muy irritado. Según fuentes presentes en la conversación, Lula le indicó claramente su "profundo malestar" por la forma en que Correa había decidido tratar el caso de la deuda de su país con el estatal brasileño Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. El mayor "disgusto" provino del hecho de que Ecuador decidió someter al arbitraje internacional el no pago de un préstamo original de 243 millones de dólares que hoy llega a totalizar 597 millones.

La áspera respuesta de Lula a su colega, según sus asesores, se debió también al hecho de que Correa ni siquiera hubiera avisado antes a Brasil que iría a tomar esa decisión. Correa lamentó el malentendido y dijo que no era su intensión introducir "ruidos" en las relaciones bilaterales. Pero según las fuentes, Lula le aclaró que el llamado telefónico en modo alguno disminuía la dimensión de la crisis diplomática entre ambos países. El viernes Brasil llamó "a consulta" a su embajador en Quito por tiempo indeterminado. Esto es un paso previo al retiro del embajador y la ruptura de relaciones.

Correa dijo ayer que lamenta mucho la decisión de Brasil de llamar a su embajador. "Brasil nos retira su embajador y esta medida nos entristece mucho, como le dijimos al presidente Lula da Silva. Pero no vamos a retroceder en la defensa de nuestros intereses" En lo estrictamente práctico, el presidente brasileño dijo que volverá a conversar con el titular del BNDES (el banco prestamista), Luciano Coutinho, para hablar más a fondo sobre las complicaciones, especialmente el hecho de que una financiación inicial de 243 millones se haya convertido en 597 millones. Recién después de esa evaluación el presidente de Brasil tomará una decisión y se la comunicará a Correa por la "vía diplomática", lo que indica un notable endurecimiento brasileño.

Las fuentes del Planalto, próximas al asesor internacional Marco Aurelio García, dijeron que hay una diferencia entre Bolivia y Ecuador. Por empezar, el presidente Lula tiene "un cariño especial" por Evo Morales y lo entiende. En cambio, no ocurre lo mismo con Correa, con quien Lula mantiene una relación distante.

Ayer, el gobierno ecuatoriano se esmeró en minimizar la tensión con Brasil. El ministro político Ricardo Patiño fue el encargado de bajar el tono. Ir al tribunal internacional a dirimir una diferencia "es un procedimiento normal cuando se trata de un caso específico como éste" sostuvo. Medios ecuatorianos subrayaron que Brasil y Ecuador estarían a un paso de la ruptura de relaciones. Pero esta es una eventualidad lejana. Primero porque Correa forma parte de la nueva leva de presidentes sudamericanos centro-izquierdistas y, desde ese lugar, Lula no querrá que su imagen quede vinculada al castigo a un país pequeño por parte de una potencia regional como Brasil. Segundo, porque el 16 de diciembre comienza la cumbre latinoamericana y no quedaría bien llegar a ese encuentro presidencial, organizado por Brasil, con un congelamiento de relaciones con un país llamado "amigo" hasta hace días, como es el caso de Ecuador.

El eje de la contienda diplomática es una represa construida por la empresa brasileña Odebrecht, que comenzó a funcionar en junio de 2007 y paró después de un año. La construcción tenía fallas estructurales. Correa exigió a Odebrecht que pagara una indemnización por el tiempo que la obra dejó de producir electricidad. La firma se negó y Correa decidió expulsarla.

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