Lula, molesto con Argentina

El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva hizo llegar hasta Buenos Aires su malestar por considerar "lenta" la definición argentina en torno a las divergencias comerciales sobre diversos productos del intercambio bilateral, eje de permanentes tensiones desde el año pasado. Aquí se vienen aplicando restricciones que los brasileños rechazan por considerarlas "medidas proteccionistas" que, además, les quitan mercado en Argentina. De hecho, las partes pospusieron para el 25 de julio la reunión que funcionarios de ambos países iban a mantener la semana entrante en Brasil, lo que demuestra la falta de acuerdos para volver a sentarse a negociar. La presión brasileña se acrecentó la última semana.
Tras las elecciones, el poderoso empresariado vecino renovó su pedido al Planalto para que se impongan barreras comerciales a ciertas importaciones argentinas a modo de represalia. El diario Valor Económico, que suele reproducir el clima de la todopoderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), informó que los brasileños analizan aplicar licencias no automáticas a lácteos, alimentos, vehículos y autopartes, entre otros. Con todo, las fuentes consultadas señalaron que –pese a su evidente molestia– Lula sigue sin querer optar por una línea más dura como lo piden las áreas económicas e industriales de su gobierno. Por un lado, dijeron, sigue teniendo una postura amistosa y "no revanchista" hacia Cristina Kirchner, pero, por el otro, no quiere adoptar medidas proteccionistas contra las que él viene abogado

Comentá la nota