Lula llegó a Bélgica para hablar con el rey

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, continuó ayer su gira europea, tras recibir la excelente noticia de que Río será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Sin apenas tiempo para festejos, Lula, cuatro de sus ministros –de las carteras de Exteriores, Industria, Puertos y Comunicación– y una nutrida delegación empresarial iniciaron una visita de dos días a Bruselas, adonde fue invitado por el rey belga, Alberto II. Después de ese maratón viajará a Estocolmo para participar el martes de la tercera cumbre entre la Unión Europea (UE) y Brasil, desde la creación de su asociación estratégica en 2007.

La reunión con la UE se enmarca en un excelente momento diplomático de Brasil. Con el Mundial de Fútbol, las Olimpiadas y el liderazgo en la mediación de la crisis hondureña encima, el presidente Lula tendrá una nueva cita que atraerá a los medios del mundo. La UE sólo celebra este tipo de reunión anual con socios estratégicos como Estados Unidos, China e India.

"Vamos a retomar los asuntos de la cumbre del G-20 en Pittsburgh", anunció el primer ministro sueco y presidente de turno del grupo de los 27, Fredrik Reinfeldt. El será el anfitrión de la cita, en la que se discutirá principalmente la necesidad de formular políticas multilaterales para combatir contra el cambio climático y para enfrentar la crisis económica internacional.

Según adelantó la prensa europea, Lula ya presentó un documento firmado por casi un centenar de países en desarrollo en el que denuncia el proteccionismo comercial de las principales potencias del mundo, entre ellas las europeas. Apoyado en ese documento, el presidente brasileño reclamará reabrir la Ronda de Doha, la serie de negociaciones de la Organización Mundial del Trabajo para levantar de una vez y por todas las subvenciones a los sectores agrícolas de los países de-sarrollados, una medida que afecta a los países más pobres y con economías mayoritariamente agrícolas.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, apoyaría la posición de Lula y de los países en vías de desarrollo, pero la propuesta seguramente encontrará el rechazo de Francia y Alemania, las potencias que junto con Estados Unidos hicieron fracasar la Ronda de Doha. Por eso fuentes del Ejecutivo europeo adelantaron a la prensa internacional que las potencias locales intentarán hacer hincapié en el debate sobre el cambio climático y el "nivel del compromiso" de Brasil y el resto de la región latinoamericana.

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