Lula llamó a refundar el orden económico mundial tras la crisis

Criticó la falta de regulación de los mercados financieros y el proteccionismo.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó ayer en su discurso en la Asamblea General de la ONU a "refundar el orden económico mundial" tras la crisis financiera, y reclamó que los países pobres y en desarrollo aumenten su poder en las instituciones multilaterales para hacerlas más democráticas y adaptarlas al mundo actual. Al mismo tiempo, reclamó el fin del embargo estadounidense a Cuba y el retorno "inmediato" al poder del presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya.

"Como la economía mundial es interdependiente, estamos obligados a intervenir a través de las fronteras nacionales y refundar el orden económico mundial", afirmó Lula, el primer orador en Nueva York después del secretario general de la ONU, Ban-Ki Moon, siguiendo la tradición.

El mandatario presentó sus recomendaciones para la economía mundial, un día antes la cumbre del G-20 (los países industrializados y los emergentes) a la que asistirá hoy y mañana en Pittsburgh.

"Defiendo la regulación de los mercados financieros, la adopción de políticas anticíclicas, el fin del proteccionismo y la lucha contra los paraísos fiscales", declaró.

Brasil, proclamó el presidente, "afortunadamente fue uno de los últimos países en ser golpeados por la crisis y uno de los primeros en emerger de ella. No hubo magia en lo que hicimos. Simplemente mantuvimos a nuestro sistema financiero a salvo de la contaminación del virus de la especulación. Cortamos nuestra vulnerabilidad y pasamos de ser deudores a ser acreedores internacionales".

Para Lula, más que una crisis de los grandes bancos, fue "una crisis de los grandes dogmas", de "una forma de pensar y de actuar sin sentido, que dominó al mundo durante décadas y terminó en la quiebra".

Se refería "a la absurda doctrina de que los mercados se pueden regular a sí mismos, sin necesidad de una intervención estatal supuestamente intrusiva, y a la tesis de libertad absoluta para el capital financiero, sin reglas de transparencia", explicó. Y opinó que la causa real de la crisis fue "la confiscación de la soberanía de los pueblos y naciones en Estados y gobiernos democráticos por redes autónomas de riqueza y poder".

Un año después, "observamos algunos avances, pero persisten algunas dudas. Nadie se anima claramente aún a confrontar las serias distorsiones de la economía global en el área multilateral", afirmó el presidente.

"Muchos de los problemas subyacentes han sido ignorados. Existe una enorme resistencia contra la adopción de mecanismos destinados a regular los mercados financieros", agregó el brasileño.

Además, se quejó de que los países ricos están postergando la reforma de las instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, paralizando la ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio, y levantando más barreras proteccionistas.

También pidió que los países pobres y en vías de desarrollo incrementen su cuota de control sobre el FMI y el Banco Mundial. "Solo unas agencias internacionales más democráticas y representativas serán capaces de abordar problemas complejos, como es la reorganización del sistema monetario internacional. De otro modo, no habrá verdaderos cambios y una nueva crisis será inevitable", advirtió.

Además de un enérgico llamado a la restauración de la democracia en Honduras, Lula pidió "voluntad política" para acabar con el embargo a Cuba, que consideró "una situación obsoleta", y afrontar la amenaza del cambio climático.

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