Lula llamó imbécil e ignorante a la oposición brasileña.

"Imbéciles, ignorantes!". No es usual que el presidente Lula da Silva use palabras tan contundentes para descalificar en público a sus adversarios. Pero antes de ayer la indignación pudo más.
Es que desde sectores de la oposición cuestionaron los resultados del plan conocido como "beca-familia" que garantiza una ayuda de 34 dólares como mínimo y 100 como máximo para hogares cuyos miembros ganan hasta 35 dólares mensuales, lo que configura situación de extrema pobreza.

La variación del monto del auxilio depende de dos factores: la cantidad de niños en edad escolar y la de adolescentes que se esmeran en cursar la enseñanza media. En caso de que cada individuo dentro de una familia supere los 35 dólares pero gane menos de 70, el Estado compensa con hasta 11 dólares por niño en edad escolar (tres como máximo) y 16 dólares por joven que estudia (a lo sumo dos).

Las críticas contra la "beca-familia" tienen dos razones. La electoral: se acortan los tiempos para el inicio de la campaña presidencial.

Otro motivo es que Lula acaba de dar un segundo retoque al estipendio ya que la cifra incial resultaba "insuficiente". Lo que está en juego son 250 millones de dólares, un número irrisoria si se la compara con las decenas de miles de millones transferidas durante la crisis de fin de 2008 e inicio de 2009 al sector privado, bancos y grandes grupos económicos.

En total, el programa le cuesta al Estado unos 5.800 millones de dólares anuales pero quedó demostrado, desde su implantación en 2005, que amplía el mercado de consumo apuntalando la actividad productiva interna. Así fue en el crítico primer semestre de 2009.

Algunos opositores dicen que esta ayuda del Estado sólo crea una situación "viciosa" en la que los beneficiarios supuestamente dejan de buscar empleo porque tiene ese ingreso asegurado.

Fue a estos últimos a quienes Lula apuntó: "Hay gente tan imbécil e ignorante que todavía dice que el "beca-familia" convierte en vagos a quienes la reciben porque ya no quieren trabajar". De acuerdo con el jefe de Estado, "la ignorancia es de tal magnitud que esas personas piensa que una familia va a preferir vivir con 85 reales (42 dólares) mensuales antes que ganar un salario digno de 616 reales (308 dólares)". Lula dijo esto durante la entrega de 457 diplomas a jóvenes que estudiaron diferentes profesiones: albañiles, electricistas, torneros mecánico y pintores. Es un plan de inserción profesional que es parte de "beca-familia".

Luego agregó: "Quienes hablan así son los mismos que creen que la gente vive en las favelas porque quiere; que son pobres porque no les gusta trabajar ni estudiar". De acuerdo con el presidente brasileño "es una forma simplista de ver las cosas que no contempla que el país está dividido entre personas que tuvieron oportunidades y personas que no las tuvieron".

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