Lula inyecta US$ 50.000 millones por la crisis

Es para financiar inversiones estatales y ayudar a los sectores exportadores.
Presionado por la amenaza de desempleo y las huelgas, el gobierno de Lula da Silva apretó el paso para generar mejores condiciones con que enfrentar la crisis internacional. Ayer transfirió al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) casi US$ 50.000 millones que se emplearán en dos áreas: el grueso será para financiar inversiones de la estatal Petrobras para fortalecer el complejo industrial naval. Otra porción será al sector privado, pero exigirá que los proyectos de las empresas beneficiadas garanticen nuevos puestos de trabajo.

El presidente brasileño anunció que el Banco Central de Brasil comenzará a utilizar sus reservas para ayudar a los exportadores del país. Esta resolución, sin embargo, no tiene todavía una fecha de lanzamiento. En el programa radial de los lunes, "Café con el presidente", Lula no ocultó su preocupación con el desempleo. En diciembre, el estado de San Pablo -que representa 37% del PBI nacional- perdió 110.000 puestos laborales. En el nivel nacional, 645.000 brasileños dejaron de trabajar. Es una cifra récord en los últimos 10 años.

Por eso, a través de estatal Petrobrás, Lula busca consolidar el polo de la industria petrolera y de la naval asociada a ella. De acuerdo con la compañía, hasta 2013 las inversiones deben totalizar US$ 175.000 millones. El 60% será usado en exploración y producción. El resto se empleará en la construcción de refinerías, en gas y energía, distribución y biocombustibles. Según Lula, los US$ 50.000 millones "son una cantidad razonable. Apostamos no sólo a Petrobras sino a que no haya obstáculos para todos los grandes proyectos en marcha".

Por el momento, la crisis internacional arañó pero no destruyó la confianza empresarial en el futuro económico del país. La mitad de las empresas consultadas por la fundación Serasa dijeron que no irán a invertir por ahora. Entre las que ya encararon ampliaciones o nuevos emprendimientos, la mitad subirá la apuesta en relación al año anterior y un 14% habló de recortar los planes. Lo que pone una nota si se quiere dramática para el gobierno es que el 77% de los empresarios anticiparon que habrá un aumento del desempleo en el primer trimestre de este año.

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