Luis Zamora: "Lo que se gritó en el 2001 puede volver"

Será candidato a diputado y asegura que con el precio de commodities, de los Kirchner hasta De la Rúa seguiría en el poder. Críticas por doquier.
Jura que no extrañó la política porque nunca se fue. "Estuve muy involucrado, quizás en estos años hice más que en otros", cuenta a Perfil.com en la sede de su partido, Autodeterminación y Libertad.

Luis Zamora, quien fuera el último político de izquierda que cosechó más del 10% de votos en la ciudad, se prepara para volver a elecciones, luego de años en los que mezcló su labor de abogado con viajes para protestar contra las mineras, en la cordillera, y las papeleras, en Gualeguaychú.

"Milité intensamente", suelta quien hoy camina la ciudad para volver al Congreso de la Nación y no perdió su voracidad crítica hacia todo el arco político o, como él los llama, "la corporación".

-¿Por qué se presenta?

-Lo decidimos rápido por la maniobra que hicieron los Kirchner de adelantar las elecciones. Nos sentimos muy convocados por la crisis mundial. El modelo político-económico de los Kirchner está agotado. Esa combinación será explosiva. La brecha entre la población y las instituciones es enorme, no ha variado nada de 2001.

-¿Qué opina de las listas testimoniales?

-Yo tengo mucho rechazo, el escepticismo entre la personas y la corporación política es grande, entonces la dirigencia se desespera para ver cómo logra atraer aunque sea el voto, la atención.

-¿Cree que es un método K para ganar las elecciones?

-Carrió rompió en 2001 con el radicalismo, al que denunció y transmitió que se sentía estafada, formó el ARI, Lopez Murphy, lo mismo, y ahora se juntaron sin decir nada, por votos. Todo el día vemos algo, Macri con Michetti, por eso no digo que es un método K. ¡Solá! Años de estar con Kirchner y cuando ve que el barco se hunde, se tira al agua. Aunque haya gente que por bronca a los Kirchner los vote, es pan para hoy hambre para mañana, son 25 años de desprestigiarse.

En ese momento, Zamora se detiene. Siente indignación y lo manifiesta. " El uso que hacen del nombre de Alfonsín es inmoral. Yo siempre fui crítico de Alfonsín, nuestro partido, el MAS, lo criticó durante toda su gestión, rechazamos toda su política; que estén lucrando con un muerto es...", se corta en seco, para retomar el tema de las listas testimoniales: "Son una maniobra repudiable más de las que hace todos los días la corporación política".

"Los partidos ya no existen, no traen votos, por eso tienen que poner una cara. El propio Kirchner tiene que venir de Río Gallegos, cambiar la dirección, y le no alcanza". Para el candidato, estas elecciones "impiden" cualquier tipo de discusión. "El debate real es quien va primero o segundo, hay acuerdo o no entre Macri y Solá, ¿Carrió se presenta? Y Los Kirchner se plantean en una epopeya de defensa de las conquistas de esta época". En sus palabras, la votación se presenta como una cruzada en la que Gobierno y oposición usan la lógica "amigo-enemigo".

-¿No hay propuestas en la campaña?

-Si hay, porque tienen un manual. Uno pregunta: ¿Seguridad? Buscan: índice-seguridad, lo que les escribió el asesor de marketing, entonces dicen. No es eso lo que quieren discutir, sino el alineamiento del obediente, no temas estructurales. El problema fundamental es que no se discute por qué la gente no come: si seguimos alimentando con la soja cerdos en China o la tierra está para que nos alimentemos.

-Usted marca similitudes con el 2001, ¿se puede reeditar?

-Nunca vi que se repitiera la historia, hay un proceso abierto. Lo que se gritó en el 2001, puede volver a gritarse. Posiblemente en la medida que la crisis y el proceso de recesión vaya transformando una inquietud en angustia y desesperación. Se salen de cinco años de crecimiento al 9% con un país estructuralmente igual al 2001.

-¿El Gobierno apuesta a un discurso del miedo?

-El Gobierno se vistió de un discurso progresista, nefasto, empezó a jugar con el golpe de Estado, que se venía un golpe, después lo trataron con el eufemismo "clima destituyente". Los empresarios no los van a sacar, si ganan fortunas. Lo del golpe no es creíble, pero qué pasa: usan una terminología que nos debilita. Hay una banalización de las palabras.

-Usted fue el dirigente de izquierda más votado en los últimos años, ¿conserva ese capital político?

-Hay momentos en que la gente busca cambios, otros tienen expectativa con lo que hay. De la Rúa estaría gobernando con los precios de los commodities que tienen los Kirchner. El tema cambia: somos escépticos del resultado del 2001. Nuestro grupo no tiene el mismo capital siempre.

-El que gana 2009, gana 2011

-Podría, pero falta tanto, podría pasar tantas cosas a caballo de la crisis. Esto se agrava día a día. Kirchner dice que va a raspar la olla para pagar 12 mil millones a esos tipos; todo el pueblo argentino laburando para pagar miles de millones a un gobierno que le tira esa suma a banqueros y empresarios en un segundo. Algunos dicen que el problema es la soberbia de Cristina Kirchner. ¿Ese es su peor defecto? Que lo resuelva con un psicólogo. Es mucho más grave lo de los Kirchner. Cinco años de crecimiento, ¿dónde está la plata? Nos robaron con una gestión, pagando la deuda, subsidiando empresarios y clientelismo político.

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