Luis Valor "el Gordo", crónica de una vida dedicada al delito.

Luis Valor "el Gordo", crónica de una vida dedicada al delito.
Su pelea con "la Garza" Sosa por el liderazgo de la superbanda; las coimas a la policía.
"¡Vamos a cantarle el «Feliz Cumpleaños» al Gordo!", propuso a los gritos uno de los cómplices de Luis Valor "el Gordo". Entonces, entre las sonrisas cómplices de sus abogados defensores, todos comenzaron a cantar y a batir las palmas.

El festejo duró apenas unos segundos. Las risas y los cantos terminaron cuando el presidente del tribunal clavó su mirada en Valor, en Hugo Oscar Sosa Aguirre, alias "Cacho la Garza" y en los otros siete imputados, y los increpó: "Señores, esto no es un salón de fiestas". Todos callaron.

Era el 15 de octubre de 1999 y, quien durante una década fue señalado por las policías bonaerense y Federal como el enemigo público número uno, cumplía 46 años en medio del juicio oral por el homicidio del sargento Claudio Calabrese durante el asalto a un camión de caudales en La Reja. Según figura en su prontuario, comenzó a robar a los 18 años y pasó casi toda su vida dedicada al delito.

Nancy Collazo, su mujer, junto con Fernando y Martín, sus hijos adolescentes, estaban del otro lado de la fila de 20 guardiacárceles que formaban parte del impresionante operativo de seguridad montado para evitar la fuga de los miembros de la superbanda de asaltantes de bancos y blindados.

Diez días después del festejo frustrado, el tribunal condenó a Valor a 20 años de prisión. En 2003, fue condenado a 30 años de cárcel por cuatro asaltos a bancos, asociación ilícita y portación de arma de guerra. La pena se había unificado con otra condena anterior por la cinematográfica fuga del penal de Villa Devoto, que protagonizó el 16 de septiembre de 1994, junto con "la Garza" Sosa y con otros tres cómplices. Tres días después y, a pesar de que los buscaba la policía, intentaron asaltar un blindado en la zona de La Reja.

De vuelta a Sierra Chica

A pesar de las duras penas a las que fue condenado, en diciembre de 2007, fue beneficiado con una excarcelación extraordinaria y recuperó la libertad.

El 8 de junio pasado, la Sala II de la Cámara de Apelaciones de San Isidro, en un fallo por mayoría, dejó firme la excarcelación de Valor. El juez Luis Cayuela votó en disidencia, a favor de que Valor volviera a la cárcel.

Según el magistrado, no correspondía que se aplicara la ley 25.340, que computaba como doble cada día que un preso estuvo detenido sin condena firme. Cayuela entendió que Valor tenía por lo menos tres sentencias que habían sido ratificadas por el tribunal de Casación y, en uno de los casos, la Suprema Corte de Justicia bonaerense había rechazado el recurso de los defensores.

Hace una semana, Valor fue noticia nuevamente cuando fue detenido durante una persecución y tiroteo en Pablo Nogués. Según la policía, venía de robar una casa en Benavídez. Durante la semana pasada, Valor volvió a un lugar conocido: el pabellón 4 del penal de máxima seguridad en Sierra Chica.

Allí permanecerá preso hasta que la Justicia defina su situación. Desde el jueves pasado, Valor se transformó en uno de los 1437 internos alojados en el penal cercano a la ciudad de Olavarría y por donde había pasado después de que lo detuvieron en 1995. Como ocurrió hace 14 años, Valor se cruzó en el patio con Carlos Robledo Puch, quien, como él, pero en la década del 70, también fue señalado por la policía como "el enemigo público número uno".

De la comodidad de su casa en Pablo Nogués y de manejar su Peugeot 206, pasó a vivir en un calabozo de seis metros cuadrados, con un catre de hormigón en el que apoya un colchón. Un presente distinto al que vive su ex cómplice en la superbanda. "La Garza" Sosa recuperó la libertad en 2006. Vive en el barrio La Cañada, de Bernal, y tiene dos lavaderos de autos.

Un juez que conoció a Valor a raíz de su derrotero por los distintos juzgados de la Capital y de la provincia de Buenos Aires explicó por qué el ex jefe de la superbanda volvió a robar.

"No sabe hacer otra cosa. Alcanza con fijarse en el legajo que hace el servicio penitenciario y fijarse qué hizo durante los días que estuvo en la cárcel. Si se informa que se la pasaba en el taller y que aprendió algún oficio, entonces es posible que consiga trabajo. Pero si se la pasó jugando al fútbol, como lo hizo, era lógico que saliera y volviera a robar", explicó el magistrado.

Dentro de la superbanda que, en los primeros años de la década del 90 llegó a tener 50 integrantes y que fue comandada por Carlos Soto "el Cabezón", primero, y por Pablo Ruiz "Tato", después, Valor comenzó como reclutador.

En esa época, era un ladrón de poca monta que se dedicaba a recorrer las villas de la zona noroeste del conurbano, como La Rana, para invitar a los ladrones más conspicuos a participar de asaltos tipo comando a bancos y blindados.

Comentá la nota