Lugo pidió perdón por ocultar su paternidad y dijo que no renuncia.

El presidente paraguayo se escudó en el derecho a la privacidad y no aclaró si son suyos los hijos que se le atribuyen. La oposición y algunos aliados buscan quitarle el poder formal, convertirlo en una especie de "rey", y que gobierne su vice.
Fernando Lugo dijo ayer que no renunciará como presidente de Paraguay, pidió perdón por su paternidad irresponsable pero se escudó esta vez en el derecho a la privacidad para rehusarse a admitir o negar si son suyos los niños que le adjudican otras dos mujeres. Intensas reuniones subterráneas de políticos del partido Liberal oficialista discuten la alternativa de entronizarlo como una especie de "rey", sin mayores funciones ejecutivas, para dar amplios poderes a su vicepresidente, Federico Franco.

Visiblemente debilitado por el escándalo, casi abandonado por el mayoritario Partido Liberal, buque insignia de la Alianza Democrática en el poder, que cuenta con el 82% de los parlamentarios oficialistas, el presidente Lugo dijo ayer: "Soy una persona humana imperfecta, fruto de procesos históricos y cultura, asumiré con todas las responsabilidades presentes y futuras aquellas situaciones que me conciernen no sólo por la actitud de respeto a la justicia y la verdad sino por la multiplicación de afectos y atención''. Y aseguró que no renunciará.

"Ante los rumores de inestabilidad y de conspiración, este proceso no sufrirá retroceso hasta el 15 de agosto de 2013 cuando estaremos entregando a nuestro sucesor la banda presidencial", precisó Lugo en un mensaje en el palacio de Gobierno. El reconocimiento de su paternidad el pasado 13 de abril sobre el niño Guillermo Armindo Carrillo, que cumplirá 2 años el 4 de mayo, hijo de Viviana Carrillo de 26 años, impulsó a otras dos mujeres a denunciarlo para que admita que también es padre de Lucas Fernando Leguizamón (6 ) y de Juan Pablo Morán (1 año).

Benigna Leguizamón (27), una temperamental ex empleada de limpieza del Obispado de San Pedro, madre de Lucas Fernando, entabló una querella judicial contra Lugo el miércoles. Exige al juzgado que someta al ex obispo católico a una prueba de ADN. A su turno, Damiana Hortensia Morán (39), madre de Juan Pablo, una ex coordinadora de la Pastoral Social de la Iglesia, dijo el martes que no lo demandaría. Pero furiosa ayer cambió de opinión luego de escucharlo esquivar el reconocimiento de su hijo. "Esto no va a quedar así", dijo y anunció que seguiría los pasos judiciales de Benigna.

Lo que contrarió a Damiana fueron las declaraciones del ex obispo: cuando dijo "la confesión la doy a mis confesores".

Otras dos mujeres mencionadas ayer en los medios de comunicación como madres de supuestos hijos de Lugo, dijeron que sólo mantienen relaciones de amistad con el ex religioso. Se trata de Liz Torres, residente en España y Narcisa de la Cruz Zárate.

"No estuvo en mi intención ofender a nadie y si alguien de la comunidad se ha sentido molesto o agraviado por esta situación a mí no me cuesta pedir perdón cuando reconozco que he faltado a la Iglesia, al país, a los ciudadanos, a los que han depositado la confianza en mí", subrayó Lugo mientras aclaró: "Este ser humano, presidente del Paraguay, actuará como tal. Al reconocimiento de mis errores personales, cuando la verdad nos acompañe plenamente, verán a este presidente como un padredispuesto a multiplicar afectos y cuidados''.

Su prolongada intervención ante la prensa no disipó las críticas y el humor rayano en el sadismo. Nerviosos políticos del Partido Liberal fueron vistos ingresando a reuniones supuestamente "secretas" para discutir la situación. El influyente senador liberal oficialista Alfredo Jaeggli anunció que presentará por escrito un pedido de renuncia y pidió que asuma el poder su vice Federico Franco.

Fuentes del oficialismo consultadas por Clarín manifestaron que un creciente sector de los liberales oficialistas en el Congreso quieren convencerlo a aceptar una transacción con Franco, ofreciéndole facultades de una especie de primer ministro, y colocar al desgastado presidente en un limbo, algo parecido a un "rey" para desenchufarlo de los escándalos. "Los que tejen sus telarañas y sus intrigas bajo la mesa pueden esperar sentados", desafió ayer dirigiéndose tácitamente a su vicepresidente, que el jueves declaró estar "preparado para gobernar", pero que prefería "no hacer leña del árbol caído".

Comentá la nota