Evo y Lugo juntos contra la guerra.

Tras reunirse dos horas con Fidel Castro y otras dos horas con Raúl, Morales partió en un avión a Paraguay para conmemorar junto al presidente Fernando Lugo un nuevo aniversario del fin de la Guerra del Chaco.
Evo Morales se fue de Cuba con una sonrisa. "Quiero reiterarle sin miedo al mundo que después de conversar dos horas con el compañero Fidel, estoy muy contento. Lo vi muy lúcido, muy sabio, porque en mi última visita, meses atrás, me preocupé bastante", contó en el aeropuerto de La Habana antes de tomar su avión hacia Asunción, su última parada antes de volver a su país. El presidente boliviano estuvo apenas 24 horas en la isla, pero se apuró para cumplir con todos. Se reunió con Fidel Castro, con su hermano y presidente Raúl Castro y con el canciller cubano, y se hizo un tiempo para dar una charla en el auditorio principal de la Universidad de La Habana sobre el avance de los proyectos progresistas en la región. No firmó acuerdos de cooperación ni actas de entendimientos, fue una visita casi de amigos para reafirmar la alianza incondicional entre los gobiernos de Bolivia y Cuba.

Después de cada encuentro, Morales repitió lo mismo. "Me siento orgulloso de Fidel, de Raúl, del pueblo revolucionario de Cuba, y en cualquier momento estaré de nuevo por acá para seguir conversando", prometió. Frente al auditorio de estudiantes, el mandatario boliviano agradeció el apoyo de Cuba durante los primeros años de su gobierno. "Si no hubiera sido por esa cooperación, hubiéramos tenido muchos problemas en Bolivia", destacó.

Habló de los procesos regionales en general, hasta que se refirió, siempre implícitamente, al reciente conflicto entre el movimiento indígena y el gobierno peruano en la zona amazónica. "No es posible que nuevamente los más vilipendiados de la historia latinoamericana sean humillados, como hemos visto en los últimos días", reclamó y el salón estalló en aplausos.

"Esperamos que estos problemas sean una gran lección para entender las demandas que tienen los indígenas, que sólo quieren defender la vida, defender el planeta Tierra para defender la humanidad, como dijo Fidel."

Morales había sido invitado al congreso indígena que iba a tener lugar cuando explotaron los enfrentamientos con la policía peruana, pero decidió no ir para evitar nuevos choques verbales con su par peruano, Alan García. Tampoco aceptó dar asilo a uno de los dirigentes de las revueltas indígenas después de las matanzas, quien finalmente consiguió refugio en la embajada nicaragüense y aún espera un salvoconducto para viajar definitivamente a Centroamérica.

Anteanoche, tras reunirse dos horas con Fidel Castro y otras dos horas con Raúl, Morales partió en un avión a Paraguay para conmemorar junto al presidente Fernando Lugo un nuevo aniversario del fin de la Guerra del Chaco, que mantuvo enfrentados a los dos países desde 1932 hasta 1935. Los mandatarios encabezaron el acto central de la jornada en la plaza pública de Mariscal Estigarribia, 550 kilómetros al noreste de Asunción. "Hoy más que nunca, independientemente de nuestras diferencias, apreciamos y respetamos la lucha de ambos pueblos", celebró Lugo.

Mientras el anfitrión hizo hincapié en la integración regional y la capacidad demostrada por los países latinoamericanos en las últimas décadas para convivir en paz, su invitado recordó los intereses extranjeros que impulsaron la guerra hace más de setenta años. "Esta fecha no sirve sólo para dar el homenaje a quienes dieron su vida", sino también para recordar los intereses de las transnacionales que estuvieron detrás de ella. De imperios como los de Estados Unidos e Inglaterra", señaló el mandatario boliviano.

"Esto no debe repetirse en la historia de nuestros países ni de Sudamérica –exigió Morales–. Ahora ya no hay disputas de transnacionales para enfrentarnos, pero también nos imponen políticas, programas de permanente saqueo de nuestros recursos naturales. Ahora estamos viendo que son políticas que de-sembocan en el genocidio de los pueblos. Son Tratados de Libre Comercio que acribillan a pueblos." No volvió a mencionar el conflicto en Perú ni los reclamos de ese pueblo indígena contra el Tratado de Libre Comercio que firmó el gobierno de García recientemente. Pero sus palabras y su tono enojado se parecieron mucho al de su discurso de apenas unas horas atrás en La Habana.

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