Lugo cumple un año en Paraguay

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cumplirá hoy su primer año de mandato, marcado por los enfrentamientos dentro de la alianza que lo llevó al poder y que puso fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado.
En un mensaje televisado, el mandatario y ex obispo habló de sus logros, aunque reconoció que esperaba haber hecho más en doce meses. "Hemos conseguido en diez meses lo que fue imposible durante treinta años: un acuerdo con Brasil, de igual a igual, que nos devuelve la dignidad y nuestra soberanía en Itaipú", celebró Lugo, para quien la central hidroeléctrica era uno de los temas centrales para recuperar la soberanía económica del país.

"El gobierno debe ofrecer resultados aún más claros y tienen que llegar a más gente", reconoció, después de hacer un listado de los logros de su gestión: 36 mil puestos nuevos de trabajo, mil pymes nuevas, asistencia social para 200 mil familias, tierras para ocho mil, capacitación profesional para 50 mil jóvenes, electricidad subsidiada para 290 mil familias y cien unidades básicas de salud nuevas, entre otras obras públicas.

Pero a la hora de repartir culpas, la mayoría las asignó a sus opositores, dentro y fuera de la coalición gobernante. "Todos esperamos que el Congreso y el Poder Judicial participen activamente de este cambio", aseguró. La Justicia está monopolizada por los colorados y en el Legislativo la mayoría la tiene el Partido Liberal, la fuerza del vicepresidente, Federico Franco. "Es una demanda de los ciudadanos y ciudadanas de Paraguay y seguro que lo exigirán si no se atienden sus aspiraciones", advirtió Lugo. Unas horas antes, el mandatario había participado de una protesta de organizaciones campesinas y partidos de izquierda, mientras que en el Congreso su vice, Franco, firmaba un "acuerdo de gobernabilidad" con los partidos de la oposición.

La división dentro del gobierno ya es evidente. Este mes la fuerza de Franco deberá decidir en su congreso anual si sigue o no en el gobierno de Lugo. Con algunas críticas, el ex obispo mantiene su popularidad entre las clases populares, pero cada vez menos apoyo del Congreso.

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