El lugar de Cobos

Por Mariano Grondona

Siempre ha habido cierta ambivalencia acerca del lugar que ocupan los vicepresidentes en nuestro sistema institucional, que ha ido desde una probada lealtad al presidente como la de Víctor Martínez respecto de Alfonsín hasta una aguda tensión entre los miembros de la fórmula presidencial cuya manifestación más inquietante fue la renuncia de Carlos Alvarez a la vicepresidencia el 6 de octubre de 2000, que dejó al país al borde de la acefalía el 20 de diciembre de 2001, cuando el presidente De la Rúa renunció a su cargo.

El conflicto actual entre el vicepresidente Julio Cobos y la presidenta Cristina Kirchner se acerca más al caso de Alvarez que al de Martínez, con la diferencia de que, más atento a la función de "reaseguro" que juega el vicepresidente en nuestro sistema, Cobos ha procurado preservarla contra viento y marea a pesar de los duros embates que lanzaron los esposos Kirchner contra él a partir de su famoso desempate de julio de 2008 en el Senado, contra ellos y a favor del campo.

Pero la pulseada actual entre Cobos y los Kirchner registra, además, rasgos nunca vistos, el menor de los cuales no ha sido que en estos días el kirchnerismo, al instalar el debate sobre la ley de medios en el Senado justamente cuando el vicepresidente actúa como presidente provisional con motivo del viaje al exterior de la Presidenta, "rebajó" a Cobos en vez de "exaltarlo" en un momento en que su rol hubiera sido más importante como vicepresidente que como presidente. Porque lo privó no sólo de determinar al número de comisiones que deberán discutir la ley (que con Cobos habrían sido cinco, en vez de dos) sino también de ejercer el "poder de desempate" ante la eventualidad de que se repitiera otra vez en el Senado la paridad de 2008, una eventualidad que turbó a los Kirchner a un punto tal que prefirieron la presencia de un presidente maniatado a la de un vicepresidente pleno, colocando al "seguro" senador Pampuro en el papel del "inseguro" Cobos, aunque esto hasta cierto punto porque el propio Kirchner renunció a acompañar a su esposa al exterior y permanecer al lado de Pampuro en estas difíciles circunstancias, quizá para prevenir cualquier nueva sorpresa.

¿Qué son entonces las instituciones para Kirchner? ¿Un "medio" que manipula según sus conveniencias o un "fin" que las sobrevuela? Si no fuera por otros antecedentes como el adelantamiento de las elecciones de este año o las famosas "candidaturas testimoniales", el manoseo de los roles institucionales de Cobos y de Pampuro nos sorprendería como un episodio excepcional. Pero todos estos antecedentes, al mostrar a Kirchner como un jugador compulsivo que con tal de ganar burla las reglas, nos sugiere que probablemente las seguirá burlando de aquí hasta el 10 de diciembre, cuando quede en minoría frente al nuevo Congreso.

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