Luego del triunfo, volvieron las chicanas en el radicalismo.

Hay una guerra de declaraciones por la normalización de la UCR. Pero ningún sector quiere romper el exitoso Frente Cívico.
Para Roberto Iglesias, Julio Cobos es un dirigente "pésimo"; Víctor Fayad cree que Ricardo Mansur (diputado nacional electo) fue un candidato "flojo" ("lee y escribe con dificultad", dijo) y éste cree que el "Viti" es soberbio y que tiene una sociedad política con el gobernador Celso Jaque.

Alfredo Cornejo, principal impulsor de la concertación del cobismo con los Kirchner en 2007 quiere disolver Consenso Federal, el partido de Julio Cobos, para fusionarse con la UCR. Juan Carlos Jaliff, en cambio, cree que el Confe -que él preside- debe estar a la par del radicalismo provincial.

Como se ve, con el resultado de las urnas ya frío, los radicales (ortodoxos, cobistas y versátiles) volvieron a practicar el deporte de las internas. Pero ninguno se atreve a discutir ni desarmar el éxito del Frente Cívico Federal (la unión entre UCR, Confe y ARI) ni la aplanadora que, al final, resultó la lista 503.

Sin embargo, pasada la euforia del triunfo, las diferencias vuelven a relucir y hacen desconfiar de la continuidad del Frente. Es que el intento de llamar a internas para elegir el presidente de un radicalismo normalizado ha vuelto a agitar el avispero.

Acusaciones cruzadas, exteriorización de los debates y la idea de que -a pesar del peso de la figura de Julio Cobos- no hay un líder fuerte son algunas de las cuestiones que aparecieron esta semana y que pueden socavar la legitimidad de la alianza conformada por las elecciones, que pretende afianzarse de cara a 2011.

Aunque nadie se atreva a decirlo, a partir de ahora comienza una lucha en la que se juegan posiciones dentro de un partido que salió fortalecido y que se tiene fe para las presidenciales.

La mayoría acepta la existencia de diferencias (que no son nuevas en este esquema) pero coinciden en que el Frente como tal no tiene posibilidades de diluirse. El aporte del ARI es la pata que no se quiere perder pero las complicaciones surgen entre quienes pretenden que la UCR sea la columna vertebral de la alianza con todos los radicales unidos en un mismo lugar.

Por otro lado, están los que piensan que el Confe debe estar a la par del radicalismo dentro de esa estructura para continuar afianzando la unión con los ex de la UCR que quieran quedarse allí y con los representantes de otros partidos que apoyaron el espacio desde el comienzo.

También están los radicales más ortodoxos que no desdeñan el llamado a internas pero prefieren que antes se haga un lavado de culpas y una discusión real hacia adentro del partido antes de proponer candidatos salvadores.

El desacuerdo principal de los que no habían pactado con el cobismo es que alguien del riñón del Vicepresidente dirija un partido que no acompañaron en las elecciones de 2007.

"La consolidación de un Frente que ya resultó es uno de los pasos para preparar un partido para gobernar", sostuvo César Biffi (uno de los que suena para dirigir el partido) al mismo tiempo que subrayó que el eje de ese éxito se centró en la unidad del radicalismo. La misma idea tiene el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo. Para él, el fortalecimiento del Frente pasa por apuntalar la UCR con todos los radicales bajo el mismo paraguas.

El godoicruceño insiste en que la campaña actual tuvo los colores y la estética radical y que los motivos que originaron el Confe -la expulsión de Cobos de la UCR y la intervención del partido- ya no existen.

Con respecto a la idea de no perjudicar la amalgama del Frente Cívico, Juan Carlos Jaliff -que junto con otros dirigentes no concibe la fuga de los radicales desde Confe hacia la Unión Cívica Radical- confirma que no realizarán acciones para perjudicar la alianza. En este sentido, las conversaciones están avanzadas tanto en la Legislatura como con los sectores ortodoxos del radicalismo.

Con un espíritu similar, Roberto Iglesias -el principal opositor de Julio Cobos por la alianza con Kirchner en 2007- confió que el Frente puede tener futuro. Aclaró, no obstante, que los bloques seguirán por separado en la Legislatura con la abertura de trabajar temas en conjunto.

El triunfo aumentó las responsabilidades y las ambiciones en vistas a las presidenciales por lo que el principal desafío, admiten los dirigentes, es acordar una estructura general que supere los personalismos y encuentre un líder capaz de conducirlos.

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