Luego de la pelea, Carrió se rearma lejos de la UCR.

Con Cobos en la mira, organiza su tropa para el año próximo.
Mate con facturas, Burako, pileta y sol. Noches de festejos atrasados de cumpleaños y fin de año, acompañada de sus "viejas amigas de la edad intermedia", como Elsa Quiroz, Elisa Carca, Chiaro Domeniconi y Susana García. Es la fórmula que Elisa Carrió repite con gusto cada verano en Mar del Plata.

Este año, el descanso y los juegos se dan en una circunstancia particular. La pelea pública con la cúpula de la UCR, a quien responsabilizó de un supuesto "pacto" con el Gobierno para resolver la crisis en el Banco Central, dejó sus huellas. A pesar de su charla posterior con el jefe de los diputados radicales, Oscar Aguad, en la que aceptó haber ido demasiado lejos sin consulta previa con su principal aliado, el senador Gerardo Morales, Carrió parece convencida de que las tensiones con la UCR, que se dieron luego de las elecciones del 28 de junio, serán una constante en este 2010. "Estoy jugando en la cancha, y cuando tengo que patear, pateo", afirmó Carrió a LA NACION, luego de una reparadora siesta marplatense, y con tono alegre.

Está, claro, la disputa con Julio Cobos por el apoyo radical a su candidatura presidencial de 2011. Una batalla que Carrió no da por perdida, ya que cerca de ella descuentan que la imagen del vicepresidente sufrirá un deterioro a medida que los ataques del kirchnerismo se hagan más y más fuertes.

"Cobos se expuso demasiado en esta crisis y, en algún momento, le van a empezar a entrar los golpes", afirmó una fuente cercana a la líder de la Coalición Cívica-ARI. Por eso, y mientras descarta una ruptura con radicales y con socialistas, Carrió acelerará, en los próximos meses, su armado propio en los principales distritos electorales.

Prioridades

Enfocará sus máximos esfuerzos en la provincia de Buenos Aires, al que adoptó como su lugar de batalla. Horacio Piemonte será su espada dentro de la CC-ARI, mientras Héctor "Toti" Flores intentará aglutinar más movimientos sociales, y Ricardo Gómez y Juan Carlos Morán ya se movilizan para acercar cuadros peronistas y radicales, respectivamente. Durante marzo y abril, la propia Carrió se reunirá con los caciques de las ocho secciones electorales bonaerenses. "La continuidad del acuerdo dependerá de la UCR. Ellos decidirán si optan por lo mismo de siempre o si promueven el cambio que encabeza Lilita", afirmó Piemonte. "Los radicales deberían asumir que su resurgimiento no se debe sólo a Cobos y que Carrió hizo mucho para este mejoramiento", coincidió Patricia Bullrich, una de las espadas de Carrió durante el debate por la salida de Martín Redrado del Banco Central. En la Capital, Carrió apuesta al diputado Adrián Pérez, con el que espera llegar a la segunda vuelta en las elecciones a jefe de gobierno.

En el corto plazo, Carrió confía en que los acuerdos con la UCR seguirán firmes en el ámbito parlamentario, pero pone condiciones. "Todo va a estar bien, ya lo acordamos como Aguad, [Felipe] Solá y [Federico] Pinedo. Pero tenemos que tener éxito y número suficiente", advierte, en otra diferenciación con el interés opositor de tratar en verano los decretos presidenciales. "A partir de ahora, a nadie se le ocurrirá pactar", habría afirmado a sus íntimos, mientras niega problemas personales con Cobos.

El problema es político, claro, y tendrá nuevos capítulos este año.

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