Luego del impacto inicial, la dupla Kirchner-Scioli aparece estancada

Por: Eduardo van der Kooy

Los dos primeros guarismos que llegaron a los escritorios oficiales no gustaron pero tampoco provocaron sorpresa. ¿Qué decían?. De acuerdo con el último relevamiento en el interior de Buenos Aires realizado el fin de semana, la fórmula de Néstor Kirchner-Daniel Scioli estaría tercera en Mar del Plata y Bahía Blanca, detrás del peronismo disidente de Francisco De Narvaez y Felipe Solá y de la unión de la Coalición Cívica y la UCR, con Margatira Stolbizer y Ricardo Alfonsín.

En Mar del Plata, hoy por hoy, la fórmula oficial cosecharía un 12% de intención de voto. En Bahía Blanca apenas un 9%. Confluirían allí dos fenómenos: la clásica hostilidad con el Gobierno en los electorados de ciudades grandes; la secuela que dejó el conflicto con el campo, aún irresuelto.

Kirchner tiene asumido, desde hace mucho tiempo, que el paisaje electoral del interior bonaerense será el 28 de junio casi con seguridad desolador. Pero sus esperanzas se siguen afincando en el conurbano. De allí la frecuencia con que él mismo y Cristina Fernández suelen recorrer esa geografía.

Las últimas novedades, sin embargo, tampoco serían buenas en esa zona. No alcanzarían para compensar el desequilibrio en el resto del distrito. Según una encuesta que conocen Kirchner y Scioli -de una consultora a la cual prestan atención especial- el PJ disidente estaría ahora arrancando una ventaja al PJ oficial en la provincia. Es una ventaja estrecha, pero es: De Narvaez-Solá tendrían el 31% de los votos; Kirchner-Scioli el 28% y Stolbizer-Alfonsín el 22%.

Ya durante el fin de semana la empresa Managment & Fit había señalado esa tendencia pero con una marcada paridad entre las tres ofertas.

Respecto de la semana anterior, cuando la novedad de Kirchner-Scioli y de otras candidaturas testimoniales empujó a la dupla oficial hacia arriba, se advertiría entre un estancamiento y una caída. La caída podría oscilar entre los 3 o 4 puntos que, en la mayoría de los casos, refiere también a un posible error muestral. Lo que pareciera mas firme sería un traspaso en la intención de voto de la Coalición y la UCR hacia los peronistas disidentes. De todos modos, según los encuestadores, sigue vigente la onda expansiva que produjo la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín.

Los interrogantes de Scioli se habrían acentuado a partir de esa nueva fotografía de la realidad. ¿Conviene aparearse tanto a Kirchner en la campaña, como sucedió anoche en Mar del Ajó?. ¿O conviene hacer una campaña individual?. El gobernador de Buenos Aires siempre creyó mas fructífera la última opción pero la turbulencia kirchnerista lo está empujando al otro campo.

¿Podría cambiar algo si los términos de la fórmula fueran en un orden invertido?. ¿Podría cambiar algo si Kirchner finalmente decidiera no postularse?. Parecen ahora mismo conjeturas inútiles: el ex presidente está dispuesto a seguir en campaña, contra viento y marea.

Su estrategia se va encogiendo cada día. Ayer se terminó despidiendo de Santa Fe luego de la conversación de Carlos Reutemann con el PRO de Mauricio Macri. En Capital no encuentra salida pese a las presiones sobre Rafael Bielsa para que sea candidato, idea que resiste con tenacidad. Jorge Busti ya comunicó que no será aspirante en Entre Ríos y eso amaga con generar una diáspora en el PJ provincial.

Las líneas electorales potentes de Kirchner parecen entonces circunscriptas a su alianza con Scioli y a la convivencia con los gremios. De otro modo sería difícil de explicar el imponente escenario montado el lunes para la audiencia que Cristina concedió a la CGT que lidera Hugo Moyano.

Los gremialistas salieron rumiando algún disgusto porque no se llevaron ningún premio exhibible. La situación económica no da para eso. Da, en verdad, para muy poco. Por esa razón las recompensas posibles llegarían mas cerca de la fecha de votación.

Tampoco esos pivotes electorales están apoyados con firmeza. Scioli seguirá estando donde está pero varios intendentes comenzaron a advertir que las candidaturas testimoniales no caen bien. Incluso en zonas bien humildes. Hay intendentes cuya imagen decae sensiblemente cuando se le pregunta al encuestado sobre la chance de que aquellos encabecen la lista de concejales.

Los gremialistas aceptaron esperar pero temen que la realidad social pueda descolocarlos.

Una sensación similar invadiría a los Kirchner a medida que los días despejan enigmas de los muchos que posee aún el panorama electoral.

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