La lucha por la venta de medicamentos sin recetas

Una campaña publicitaria reavivó la polémica. Los kiosqueros dicen que es "agraviante" y que los perjudica. Los galenos, que "prima lo económico al bienestar sanitario". Una ley que regula el mercado duerme en el Congreso.
Desde hace una semana se puede escuchar en las radios porteñas una publicidad de los farmacéuticos alentando a la sociedad a comprar medicamentos en las farmacias. En el mismo spot publicitario se alerta sobre los peligros de hacerlo en un kiosco. Esta medida, que está acompañada por un proyecto de ley para regular la venta de fármacos, desató una guerra sin cuartel entre kiosqueros y farmacéuticos. Criticadigital recopiló la historia y pone en relieve sus posiciones.

Según la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), "es una campaña que deja muy mal parados a los comercios, agraviante y perjudicial". Desde la Confederación Farmacéutica Argentina, su tesorero, Ricardo Aizcorbe, asegura que "el 7% de los medicamentos falsificados se venden en kioscos y este procedimiento no asegura la sanidad ni el control de los remedios".

Los kiosqueros se sienten "ofendidos" por el contenido del aviso. "Es un mensaje simplista que induce a los consumidores a pensar que en un kiosco se venden medicamentos truchos, y por consiguiente, también instiga a la sociedad a imaginar que en estos lugares tambien se venden otras cosas truchas", sostienen.

La consultora chilena Etika estima que en nuestro país la venta de medicamentos sin receta factura más de 1.300 millones de pesos por año. Las estadísticas del mercado arrojan que en la Argentina se venden 400.000.000 unidades anuales y de ellas, 27.000.000 son falsificadas o no respetan las normas de elaboración y calidad.

Desde la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVel) explican que la piratería está focalizada únicamente en drogas de alta complejidad por que requieren menos logística y su rentabilidad es mucho mayor. Juan Tonelli, director ejecutivo de la Cámara, señaló que "la Argentina debería sincerarse y promulgar una ley que permita que los kioscos vendan aquellos medicamentos que son de venta libre".

El sector farmacéutico considera que la adulteración de medicamentos oncológicos y de tratamientos espaciales corren por cuenta de las droguerías. "Desde hace tiempo no salen de las farmacias", comentaron y recordaron las denuncias presentadas en 2008 ante el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Servicios de Salud.

En defensa de los kiosqueros, Tonelli, de la CAPEMVel, aclaró que "la cantidad de medicamentos de venta libre es ínfima en comparación con el volumen que se comercializa actualmente". Sus cifras son: cada 100 cajas de medicamentos que se comercializan, sólo 24 unidades corresponden a los de venta libre. Las irregularidades surgen "cuando se ofrecen medicamentos que requieren prescripción", afirmó.

SPOT EN CUESTIÓN. Una de las publicidades que suenan en las emisoras porteñas recrea un encuentro circunstancial entre un hombre y una mujer. En el diálogo, el hombre le pregunta a la mujer por "Juan", a lo que ella responde: "Está mal por consumir un remedio trucho que compró en el kiosco de la esquina". El remate hace referencia a la necesidad de comprar medicamentos solamente en farmacias. En otro, a "Marita" le duele la cabeza y le pide a su supuesto marido que le traiga "algo" del kiosco. "¿Qué te triago?", replica el esposo preocupado. "No sé, preguntale al kiosquero", aconseja ella.

VERSIONES DETRÁS DE LOS MOSTRADORES. En la UKRA denuncian que "los farmacéuticos parecen obviar que la mayoría de los casos acusados por adulteración de medicamentos, tienen como principales sospechosos a integrantes miembros de su propia industria". En diálogo con este medio, Aizcorbe, de los farmacéuticos, tilda de "falsa" esa acusación, ya que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) declaró que de los remedios adulterados, un 7% fueron vendidos en comercios como kioscos".

Pero además, Aizcorbe abre un juicio de valor y no duda remarcar los peligros de ofrecer medicinas de venta libre en kioscos. "Ayuda a la proliferación de la falsificación. Las farmacias son los únicos lugares que garantizan la seguridad y el control eficaz de lo que esta tomando la población, asegurando la conservación de su calidad", remata en diálogo teléfonico con Criticadigital.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la venta adulterada de medicamentos en centros comerciales, que no tienen habilitación para funcionar como farmacias, trepa al 10 por ciento en todo el mundo. En España no supera 1 por ciento de los remedios. Para 2010, la OMS estima que el mercado pirata llegará a 75.000 millones de dólares anuales.

EL PESO DE LA LEY. Las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, entre otras, ya tiene sus leyes que prohíben la venta de medicamentos fuera de las farmacias. Pero algunos distritos todavía no las reglamentaron, y otros, no lograron que las ciudades o pueblos del interior se adhieran. En Córdoba solo una treintena de localidades de los 257 municipios se sumaron a la Ley 8302. En la Legislatura porteña las propuestas nunca llegaron a tener tratamiento parlamentario.

La ley sobre Expendio de Medicamentos sólo en farmacias habilitadas duerme en el Senado desde mayo pasado. La norma 25/08 aprobado en Diputados trata la modificación de los artículos 1 y 2 de la ley 17.565 que se refiere al ejercicio profesional farmacéutico. En la modificación del primero se establece que: "La preparación de recetas, la dispensa de drogas, medicamentos, incluidos los denominados de venta libre y de especialidades farmacéuticas, cualquiera sea su condición de expendio, sólo podrán ser efectuadas en todo el territorio de la Nación, en farmacias habilitadas".

En el segundo se dicta que "las farmacias deberán ser habilitadas por la autoridad sanitaria competente, quedando sujetas a su fiscalización y control, la que podrá suspender la habilitación o disponer su clausura".

Los farmacéuticos plantean que el centro del problema es una cuestión de "control sanitario". Los kiosqueros afirman que gira alrededor de "negocios económicos" y que sus archienemigos de delantal corto les "generan un enorme perjuicio comercial". Como si se fueran retenciones móviles, la resolución está en el Parlamento.

Comentá la nota