La lucha para acceder a una vivienda

Gloria Hernández denunció que la ADUS perdió tres veces su documentación, se contradijo en los expedientes y la quitó sin motivos de la lista de beneficiarias.
Neuquén > Gloria lleva una carpeta con unas 200 hojas de todos los tamaños. Cada uno de ellas es la demostración de su derrotero para acceder a una vivienda social a través de la Agencia de Desarrollo Urbano Sustentable (ADUS). La tinta inobjetable traza un sendero de frustraciones que incluye tres extravíos de los mismos documentos, contradicciones en los expedientes, desaparición de los listados e incertidumbre para toda una familia.

Tanto es así, que la Defensoría del Pueblo pidió días atrás la intervención del gobernador Jorge Sapag, denunciando que Gloria Hernández Rodríguez fue quitada de la planilla de adjudicatarios de las viviendas del Lote Z1, "sin razones que lo justifiquen", lo que vulnera sus derechos.

Pero esto es sólo la punta de un profundo iceberg que comenzó en 2004, cuando Gloria se anotó en la ADUS para acceder a un crédito. Como todo el mundo, presentó todos los papeles que certificaban sus carencias y su condición de madre de ocho hijos. "Tiempo después me vine a vivir a Neuquén, me acerqué a la ADUS y me dijeron que sólo figuraba en los papeles como soltera y sin hijos. Imaginé que se trataba de un error y volví a presentar toda la documentación necesaria", cuenta Gloria, al comenzar con su relato.

"Durante cuatro años me dijeron que los créditos estaban parados y después me cambiaron a un plan de viviendas en el lote Z1", detalla. "En mayo de 2008 volví a la ADUS ante la falta de noticias y una de las secretarias de Herminio Balda –por entonces titular del organismo- me dijo que encontró expedientes diversos con mi nombre, pero que no estaban los papeles que yo había presentado durante la gestión de José Luis Falleti", relata y dice que allí le aseguraron que "eran mil los expedientes sin documentación".

La historia continúa con tonos kafkianos. Gloria recorrió todos los pasillos de la administración pública en busca de un acceso a la vivienda. Probó en el Municipio para poder aspirar a un lote del plan habitacional, pero el sólo hecho de tener un expediente en la ADUS –aunque este esté vacío-, le impedía ingresar en el listado. También intentó en el Instituto de Seguridad Social, pero el hecho de no estar enferma ella o alguno de sus hijos la excluía de una ayuda.

Contradicciones

Mientras tanto, en julio de 2008, la Defensoría del Pueblo envió una misiva a la Secretaría de Control de Gestión para informar sobre lo sucedido. La respuesta fue aún más sorprendente que el reclamo. La ADUS informó que "Gloria Hernández Rodríguez fue incluida como postulante en el conjunto habitacional conocido como Obra 200 viviendas Loteo Z1". Según explicó la propia damnificada, estaba incluida en un listado presentado por la comisión vecinal de San Lorenzo, encabezada por Heriberto Chureo. "Yo no lo conozco, jamás lo vi", asegura Gloria. "Esta carta estaba fechada en 2007, cuando en 2008 a mí me aseguraron que no había papeles míos", agrega.

La sorpresa se la llevaría este año, cuando otra misiva de la ADUS fechada el 8 de octubre de 2009 –consignada en la actuación de Defensoría del Pueblo- sostuvo que la mujer "no se encuentra en los listados de las 200 viviendas, desconociendo el motivo de exclusión".

El extravío de documentación devino en una contradicción de parte del organismo, que para la defensoría "afecta la situación de la peticionante, que desde hace varios años tiene expectativas en la adjudicación de una vivienda".

Esta vez, la ADUS le ofreció ingresar en otros planes, como el de 100 viviendas en el Z1, o el de Valentina Norte, pero le pidieron, según Gloria, que vuelva a presentar la documentación, porque en el cambio de gestión –con el ingreso de Rodolfo Kaiser al organismo- se volvieron a perder sus documentos.

Frustración

"Ya no sé si estoy o no inscripta", asegura Gloria. A su lado, los papeles son una certeza, una suerte de mapa que recorre su camino por las instituciones públicas. Por un momento, los deja a un costado y cambia el tono de voz. "Trabajo esporádicamente –cuenta- en el rubro de estética. Tengo problemas de presión y dolores de cabeza. El menor de mis ocho hijos tiene 13 años. No soy peronista, ni radical, ni izquierdista. Jamás me vieron en una movilización. Voy tratando de sobrevivir día a día".

Su vos se deshace en la tarde neuquina, como las esperanzas por acceder a una vivienda. Ahora, entre sus papeles, Gloria seguramente guardará una copia de esta nota. Una suerte de ayuda memoria sobre las idas y venidas de una mujer –una entre tantas otras- para poder tener un techo propio.

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