La lucha contra el fuego. La sequía persiste, aumentan los incendios y el riesgo es extremo

La lucha contra el fuego. La sequía persiste, aumentan los incendios y el riesgo es extremo
Las intervenciones de los bomberos de Río Cuarto aumentaron un 74% con relación al año pasado.
Los incendios de pastizales siguen multiplicándose en Río Cuarto y la región, y el promedio de intervenciones de los bomberos del cuartel local se incrementó en un 74% con relación al año pasado.

Hasta anoche a las 20.30 los bomberos llevaban para este año un registro de 658 salidas, mientras que el año 2008 para la misma fecha la cuenta alcanzaba sólo a 378.

La falta de lluvia, la baja humedad y el sol que se muestra con fuerza durante la tarde son factores que se vienen sumando para que los incendios no tengan fin.

El denominado "índice de riesgo de incendio" que tiene en cuenta distintos factores que van desde lo climático hasta la cantidad de vegetación en condiciones de incendiarse ha situado para Río Cuarto y la zona en el límite de calificación, siendo ayer considerado "extremo".

Hubo 17 salidas hasta el atardecer

La cantidad de incendios a los que los bomberos deben acudir para poner freno, se han situado definitivamente por encima de las diez salidas diarias.

Ayer -hasta las 20 horas- los bomberos habían debido concurrir a sofocar 17 incendios desatados en diferentes puntos de la ciudad.

Lo que ya se presagiaba como una jornada complicada a causa de la persistente sequía, tuvo su inicio para los bomberos a media mañana y hasta el oscurecer no habían tenido casi respiro.

En un momento de la tarde se dio una situación por demás inusual ya que llegaron a estar trabajando en cinco incendios a la vez, en un esfuerzo al límite.

Hubo incendios en el barrio Alberdi, en la zona sur de la ciudad, en el sector Oeste y cerca del cruce de Wittocuk, por la ruta 36.

También debieron acudir en auxilio de los bomberos de la zona de Alejandro, para apagar un fuego que se desató en un campo del paraje Paso del Durazno.

"En estos días en que tenemos más de quince incendios en cada jornada, muchos voluntarios van directamente hasta el cuartel en sus horarios libres, no sólo para salir a combatir los incendios, sino para todas las demás tareas que se cumplen en el cuartel", se indicó anoche.

Mientras unos salen en los vehículos para apagar los fuegos de los campos o baldíos, otros se quedan para atender los teléfonos, para atender las comunicaciones radiales, para confeccionar planillas que se deben llenar por cada incendio al cual se salió, y -quizá lo más arduo- llevar adelante la tarea de acondicionamiento del material que se va utilizando en cada salida a los fines de que quede en condiciones perfectas de uso para cuando la alarma suene y haya que salir otra vez.

La labor en el cuartel lleva a acondicionar desde los vehículos (limpiarlos, revisarlos mecánicamente, etcétera) y a poner en condiciones el equipamiento que se usa, que incluye desde las mangueras hasta los equipos de todo tipo que se usan para los incendios forestales.

Desde el primero de mayo se ha lanzado oficialmente desde el área respectiva del gobierno provincial la labor por considerar que ya se está en plena época de incendios, aunque en los años anteriores esta fecha no se sintiera a pleno hasta casi fines de junio.

Luchar con el viento

Ayer se sumó un nuevo ingrediente a los incendios: el fuerte viento que avivaba las llamas.

"En dos oportunidades, cuando la tarea ya estaba concluida, mientras la gente estaba en el lugar y el fuego había sido contenido, sopló un fuerte viento que reavivó las llamas, y por más que uno esté a un paso del lugar, debe volver a trabajar para apagar de nuevo las llamas", se explicó.

Ayer, se trabajaba priorizando los incendios de mayor gravedad.

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