La lucha por la conducción de la Corte marcará los próximos 30 días

El 12 de octubre vence el mandato de dos años que en 2007 se había otorgado a Gandur. Si hay renovación de autoridades, esto repercutirá en la integración de las dos salas en que se divide el tribunal.
Conversaciones en reserva, tácticas, alianzas, cálculos y hasta silencios llenos de sugestión. Estos ingredientes condimentarán durante los próximos 30 días la vida en el segundo piso de Tribunales. De ahora en más todo cobrará una significación especial y será interpretado como una señal para saber si habrá cambios en la conducción de la Corte Suprema de Justicia de la provincia a partir del 12 de octubre, cuando venza el mandato de dos años por el cual fue elegido Antonio Gandur.

Como el 12 de octubre es lunes, es probable que la elección sea anticipada para la semana anterior. Ocurre que si Gandur no fuera reelegido, la designación de un nuevo titular durante los próximos dos años repercutirá en la composición de las dos salas en que se divide el tribunal: civil y penal, y en lo contencioso administrativo y laboral. Además de que el presidente integra ambas, el hecho debe ser debidamente publicitado para posibilitar que las partes (en las causas que llegaran a la Corte) recusen a los vocales o que estos se inhiban si mediaran las causales previstas por la legislación procesal.

Gandur fue elegido el 12 de octubre de 2007, el mismo día en que Antonio Estofán se incorporó a la Corte, en reemplazo de Alfredo Dato, que había renunciado el 28 de agosto de ese año para poder ser candidato a diputado nacional por el oficialismo. Durante el lapso que medió entre la dimisión de Dato (entonces era el presidente de la Corte) y la designación de Gandur, el vocal decano, René Goane, estuvo al frente del alto tribunal. Lo mismo sucede en estos momento en que Gandur se encuentra de licencia (hasta el 24 del corriente).

Muchos ritos

De acuerdo con la tradición que impera en la Corte, el día de la elección se reúnen los cinco vocales en la sala de acuerdo y, de forma verbal, cada uno vota. Comienza el presidente, seguido por el vocal decano y el resto de los magistrados en función de su fecha de ingreso al alto tribunal. Esto significa que, en esta ocasión, se pronunciarán según la siguiente secuencia: Gandur, Goane, Alberto Brito, Estofán y Claudia Sbdar.

El orden de la votación tiene su importancia, porque, de acuerdo con una regla no escrita, en principio, nadie se postula a sí mismo. Como consecuencia, los primeros en pronunciarse pueden condicionar el resultado de la elección. Este precepto, que proscribe la autopostulación, fue abandonado -por primera y única vez- durante la segunda vuelta a la que hubo que recurrir el 15 de marzo de 2007 para desempatar entre Dato y Gandur, que habían terminado con dos votos cada uno, seguidos por Brito, con un sufragio. Finalmente, Dato fue reelegido para el período 2007-2009, pero su presidencia quedó trunca apenas cinco meses después debido a su dimisión.

En las oficinas de la Corte, según pudo saber LA GACETA, se conjetura que, aunque Gandur desearía continuar al frente de la presidencia hasta 2011, Estofán también aspira a ese cargo, mientras que Sbdar no se habría autoexcluido de la lucha, con todo lo que eso significa. Con este panorama, la posición de los otros dos vocales (Goane y Brito) resultará decisiva.

Uno por uno

Gandur tendría intenciones de ser reelegido. Entre 2003 y 2005, ya se desempeñó en la presidencia.

De larga trayectoria, Goane, el vocal decano, estará al frente de la Corte hasta el 24 del corriente.

Pese a que es vocal desde 1993, Brito jamás quiso encabezar el máximo órgano jurisdiccional provincial.

Con apenas dos años como magistrado, Estofán aspiraría a manejar las riendas del Poder Judicial hasta 2011.

Sbdar podría convertirse en la primera mujer en regir los destinos de un cuerpo en el que han dominado los hombres.

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