Las luces del centro atraen pingüinos

El secretario Legal y Técnico de la Presidencia inaugurará un espacio que buscará borrar los vestigios del albertismo entre los porteños K.
La mano derecha de Néstor Kirchner decidió volver a escena. Carlos “Chino” Zannini desembarcará mañana entre los porteños. Zannini será el orador principal en la cena de lanzamiento de una nueva agrupación kirchnerista que se realizará a las 21 en el Club Español.

El funcionario que le cuida la firma a los Kirchner no es uno más. Acompaña al matrimonio desde hace veinte años y durante el mandato de Néstor Carlos formó parte de ese núcleo –que se fingió de acero– llamado “mesa chica”. Desde que Fernández abandonó el Gobierno, el protagonismo de Zannini se agigantó. Su vínculo con los Kirchner es tan estrecho que los organizadores se ilusionan con la posibilidad de que también el jefe del Partido Justicialista pase a saludar mañana al nuevo espacio.

El artífice de su retorno a los primeros planos es nada menos que Claudio Heredia, el ex jefe de asesores de Alberto Fernández que fue rescatado por Zannini. El subsecretario de Legal y Técnica es especialista en Derecho. Integra la cátedra “Elementos de Derecho Penal” del procurador general de la Nación, Esteban Righi, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde también supo dar clases Fernández.

En los 90, Heredia fue jefe de la agrupación Ramón Carrillo, que respondía a Matilde Menéndez, y gerente del PAMI cuando ella era la titular de la obra social. Los pingüinos le reconocen que se sumó al kirchnerismo en 2001, cuando nadie apostaba por el santacruceño. Su referencia fue Alberto F. hasta que el ex jefe de Gabinete se fue y dejó a la deriva al sector que lo respaldaba. Heredia se lo cuestionó en duros términos la última vez que hablaron en el departamento de Puerto Madero de Fernández, dos días después de la renuncia.

El ahora lugarteniente de Zannini lanzará mañana la agrupación MOPOS junto a funcionarios y dirigentes como Roberto Feletti, Alejandro Slokar, Roberto Digón y Oscar Tangelson. Zannini esquiva la exposición pública y pretende mantenerse al margen de todo tipo de pelea intestina. Sin embargo, su participación se inscribe en la estrategia que despliega Kirchner para barrer al ex jefe de Gabinete y al ibarrismo del frente oficialista en la Ciudad. Como el jefe del PJ, aspira a rescatar de las catacumbas al kirchnerismo porteño y sumar votos que pesen en el escenario nacional.

La última aventura del Chino que trascendió los marcos de la gestión y se metió en el barro de la política fue Compromiso K, la agrupación de Rudy Ulloa que nació para agitar la reelección de Kirchner y hoy es un recuerdo hecho de cismas y vedettismo. Una de sus vertientes se integrará al nuevo espacio.

El MOPOS hará su aparición en un momento en el que el PJ porteño no logra salir de la parálisis. El jefe de los porteros Víctor Santa María y Juan Pablo Schiavi –hoy funcionario de Julio De Vido– se erigieron en mensajeros del ex presidente, y mientras el santacruceño continúe sin responderle los llamados al ex jefe de Gabinete tendrán razones para hacerlo.

Zannini ha logrado mantener un perfil bajo envidiable. En torno suyo hay sectores que construyeron un mito de difícil constatación. Lo sostienen su formación maoísta y sus años en la cárcel durante la última dictadura. Pero sus críticos afirman que jamás aportó un punto de vista que contradiga la mirada de la pareja gobernante. Prefirió siempre evitar las polémicas y seguir con lo suyo, con la lealtad de un soldado o con la resignación de un hombre que no quiere correr demasiados riesgos. Quizás haya hecho sus críticas puertas adentro y haya preferido callarlas en público. Sólo él y los Kirchner lo saben.

Compromiso K o la aventura que terminó en nada

Henry Olaf “Pilo” Aaset se alejó de la política que lleva adelante el kirchnerismo talibán y se dedicó a hacer negocios privados. El ex abogado de Néstor Kirchner ya casi no habla con Rudy Ulloa y mantiene vínculos sólo con los funcionarios que no le demandan nada. La última vez que se lo vio fue por TV, en la platea del Stade of France de París en el partido que Los Pumas le ganaron a Irlanda en 2007.

Roberto Porcaro rechazó la invitación del empresario de medios santacruceño para refundar Compromiso K y prefirió seguir arrimando radicales libres para la estrategia de Kirchner. Continúa trabajando junto al radical (de a ratos K, de a ratos no K) Arturo Colombi.

Carlos Long, director de la revista Actitud y socio de la esposa de Ulloa –Jessica Uliarte–, ya no llama a nadie por teléfono para transmitirle las indicaciones de Rudy. Ahora, aprovecha su tiempo libre para ir al gimnasio y refugiarse sin culpa en la actividad privada.

El más terco de todos parece ser Damián Barijhoff, que insiste hasta el hartazgo en organizar jornadas con funcionarios para públicos reducidos. Los nombres que circularon en torno a Compromiso K son desconocidos para el gran público pero no para Carlos Zannini. Pese a que el secretario de Legal y Ténica nunca fue un entusiasta de ese armado, recorrió gran parte del país con el mensaje de Kirchner amparado en ese sello. Lo hacía por pedido de su jefe, únicamente. El proyecto de la Fundación Primero Argentina, que encabezaba Miguel Peirano, también naufragó. Por eso, Zannini ahora piensa en el MOPOS, el Movimiento Popular y Solidario.

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