Lucchelli Bonadeo: "Quiero el juicio, para saber la verdad"

Caducidad: Lucchelli Bonadeo no les esquiva a los problemas. Podría haberse quedado callado y no estaría hoy acusado por calumnias e injurias. Incluso el caso se hubiera caído por la caducidad. Pero presentó un escrito y activó la causa y se realizará el juicio oral.
El 11 de mayo de 2009 en el Juzgado Penal Nº 3 de General Pico, a cargo de Fabricio Losi, se llevará adelante el juicio por calumnias e injurias que el secretario judicial del Juzgado Penal 2, Alberto Oscar Blanco, le inició a Hugo Lucchelli Bonadeo, sobrino de Carlos Crosetto. Lucchelli Bonadeo acusa a Blanco de participar en el despojo (mediante un engaño) del campo de Crosetto, 100 hectáreas en la zona de La Puma, que ahora están en manos de la madre de Blanco.

Lucchelli Bonadeo podría afrontar una condena. Pero igual se preocupó por mantener activa la querella, lo que no hizo su acusador, Alberto Blanco. Dice Lucchelli Bonadeo que "quiero que se sepa la verdad, la que no se conoce por la causa penal".

"El caso -explicó Lucchelli Bonadeo- se inició con el despojo del campo de mi tío Carlos Cándido Crosetto. Blanco un día del año 2002 llegó a casa de mi tío junto a Susana Haponiuk, quien durante el último año había ganado la confianza de mi tío".

Explicó que "le fueron a plantear (Blanco y Haponiuk) que mi tío tenía una deuda enorme con la AFIP y que le estaban por rematar el campo. Y que él podía resolver el problema con una moratoria. Pero como era el secretario de un juzgado que lo haría esta mujer, Susana, con un poder que le debía firmar mi tío. Lo único que quería a cambio era que le alquilara el campo. Blanco muchas veces le dijo que quería comprarle el campo a mi tío pero él siempre se negó a esto. Siempre dijo que quería que lo enterraran en ese lugar".

"Finalmente mi tío accedió a darle el poder y a alquilarle el campo a Blanco", explicó Hugo Lucchelli Bonadeo. "Lo que firmó mi tío en realidad, creyendo firmar un contrato de alquiler, era un boleto de compraventa. De esta manera se consumó el despojo. En este acto estuvo presente el comisario Martín Santos Tomaselli, un vecino de mi tío y un amigo de hace 40 años", detalló.

La compradora del campo fue Haponiuk. Días después se lo vendió a la madre de Blanco, Etelvina Rosas de Blanco, y a Pedro Febre.

"Creo, y esto es concreto, que hay un sistema, una subcultura de poder para el despojo. Es el caso de Santa Agueda Moreno, el de Adelia Buffa, el de la señora de Nieto (el caso del testamento trucho), entre otros", explicó Lucchelli Bonadeo.

"Para ejemplificarlo: si alguien roba en la calle una gallina y es acusado del robo. ¿Alguien cree que un camarista (Alfredo Alonso), todos los jueces penales (piquenses) y un juez civil (Oscar Meloni) se van a excusar porque son amigos del reo? Es inimaginable. Es algo que tiene que ver con el poder, con la impunidad en este caso", dijo Lucchelli Bonadeo. Esto es lo que ocurrió con el secretario del juzgado Oscar Blanco.

Por eso Lucchelli Bonadeo y su tío contaron su historia a los cuatro vientos, además de la denuncia penal contra Susana Haponiuk y Oscar Blanco. El secretario judicial inició una querella por calumnias e injurias. La denuncia penal tuvo varias idas y venidas: primero Susana Haponiuk fue sobreseída en primera instancia junto a los escribanos Raúl Ceballos y Ana María Giraudo. Y se produjo una interminable sucesión de excusaciones. El Superior Tribunal ordenó revisar la causa. Al volver la causa a primera instancia, Haponiuk fue procesada por el juez Luis Abraham, aunque absuelta por la Cámara del Crimen en un fallo firmado por Julio Fernández y Tomás Mustapich.

Lucchelli Bonadeo lleva seis años batallando en los tribunales pampeanos. "¿Por qué sigo? Creo, sinceramente, que tiene que haber personas en el sistema judicial que persigan una idea de justicia. Que los secretarios y los jueces, gente joven, se metieron en la Justicia con un ideal. Y creo que a una persona como Blanco esa gente la tiene que expulsar. Es la fruta podrida del cajón, sin idealizar al resto. Simplemente creo que no hay un sistema que soporte ese extremo, de un secretario que pergeñe una maniobra para quedarse con el campo de un anciano".

La causa, por falta de impulso del querellante, Oscar Blanco, podría haber caducado. "Pero nosotros queremos llegar a la verdad de lo ocurrido. Por eso presentamos un escrito para activarla. Porque si no esta querella se hubiera caído", dijo Hugo Lucchelli Bonadeo.

Los testigos de la causa presentados por la parte demandada son Miguel Angel Nardillo (abogado de la causa penal), Martín Santos Tomaselli, Juan Carlos Martínez (periodista), Susana Haponiuk, Raúl Ceballos, Ana María Giraudo, Etelvina Rosas viuda de Blanco y Carlos Cándido Crosetto.

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