Lucas Fal: "Mi vida siempre va a estar atravesada por la política"

Así lo indicó el joven dirigente radical • Desde la secundaria e incluso en el ámbito universitario y laboral su vida siempre estuvo ligada a la política • Asegura que buscará la forma de estar siempre trabajando para la comunidad independientemente del puesto que ocupe.
Lucas Fal nació el 11 de junio de 1975 en Bolívar. Su familia siempre vivió en Mercedes y Lucas se crió desde chico en la ciudad. Durante su adolescencia vivió frente al Colegio Nacional donde además de estudiar participaba activamente dentro del centro de estudiantes.

Estudió bioingeniería en Oro Verde, Entre Ríos, actividad a la que se dedica actualmente. Está casado con Ileana Zorreéis y es padre de una pequeña de tres años, Paula.

Desde hace unos meses es el presidente del Comité local de la Unión Cívica Radical.

A los 34 años asegura que la política es algo que siempre lo acompañó y que lo llevó a participar en distintos movimientos y organizaciones desde su adolescencia.

- ¿Cómo te involucraste con el Centro de Estudiantes de tu colegio?

- Casi todo mi secundario, desde los primeros meses, siempre estuve vinculado con la actividad política –no partidaria – en el Centro de Estudiantes. A tal punto que dormía en mi casa y vivía en el colegio.

Tuvimos un rector ejemplar que fue Oscar "Cachito" Milanesi quien promocionaba todo este tipo de actividades. Más allá de ir a estudiar era tener una vinculación con el colegio como si fuera la casa de uno.

Me acuerdo que todos los sábados a la mañana venía el rector junto a un grupo de estudiantes a pintar las rejas del colegio. Ibamos, lijábamos y pintábamos dando la vuelta a la institución. Con el tiempo entendí que eso no era solo pintar las rejas, hubiera sido más práctico contratar a pintores porque nosotros no lo éramos, era vincular a toda una juventud que se movilizaba por una institución que generaba un vínculo real con el colegio. Nosotros almorzábamos ahí mientras trabajábamos. Así el grupo terminó conformando el Centro de Estudiantes.

- ¿Llegaste a ser presidente del centro?

- En cuarto y quinto año llegué a ser el presidente, tiempo en que empezaron los famosos bailes del Colegio Nacional. Fue en el año 91-92. Estos bailes son recordados porque convocaban muchísima gente. Llegamos a perfeccionarnos tanto que incluso en el invierno cerrábamos uno de los patios del colegio con una lona gigante para no sufrir el frío. Además, llegamos a hacer sorteos cuyo premio era una moto.

- ¿Recordás algo en especial que hayas hecho dentro del grupo?

- Con la plata que recaudábamos, trabajando en conjunto con la Asociación Cooperadora, llegamos a ser uno de los primeros colegios públicos que compró seis computadores para armar un gabinete de computación cuando la computadora recién estaba apareciendo dentro de los ámbitos educativos como una herramienta para la enseñanza de los chicos. En ese momento lo veíamos como algo simple pero hoy lo veo como algo fantástico. Fue poner computadoras en una escuela pública, donde podían acceder personas de distintas clases sociales, cuando todavía no había en ninguna institución de la ciudad. Se hicieron un montón de obras y mejoras a partir de la participación de los jóvenes en el centro. Fue una tarea muy gratificante al punto que todavía hoy paso por el colegio a saludar a porteros, profesores y directores con los mantengo una relación de afecto muy importante.

- Cuando fuiste a la universidad ¿También te involucraste en los movimientos universitarios?

- Cuando me fui a la universidad, en Oro Verde, un pueblo de Entre Ríos, fui a estudiar bioingeniería. En aquel momento había solo dos lugares donde se podía ir a estudiar eso. Donde yo estuve o en Méjico.

Me instalé en ese pueblito en el año 93 y el primer año me decidí a no participar del Centro de Estudiantes para poder estudiar. Pero en octubre ya me había metido en una lista que participaba de las elecciones.

Tenía el convencimiento de que tenía que empezar a politizarse los estudiantes y empezar a discutir situaciones que se vivían en el país, éramos personas que teníamos más de 18 años, podíamos votar y era ilógico que en una universidad no se discutiera política partidaria. No solo había que discutir para que funcione mejor una fotocopiadora sino también qué tipo de país uno pretendía tener.

Ahí me enrolé en las listas de la Franja Morada que es una agrupación política universitaria que tiene una vinculación directa con el radicalismo. Fue en ese entonces cuando comenzó mi historia con la UCR.

-¿Ocupaste algún cargo?

- Fui consejero directivo, que es un paralelo a un concejal dentro de la facultad. Después de cuatro años me propusieron para que sea presidente de la Federación Universitaria de Entre Ríos que es como si fuera el centro de estudiantes de toda la provincia en el año 98. Hasta 1999 estuve al frente de la misma y participamos fuertemente de movilizaciones en lo referente a la educación pública porque se hablaba de hacerla arancelada y nosotros defendíamos la gratuidad de la enseñanza.

Dejé de estudiar dos años para dedicarme de lleno a la política. Por supuesto, me trajo algunos conflictos con mis padres pero yo tenía la convicción de que a esa altura de mi vida lo que yo quería hacer de mi vida era política, independientemente de la profesión que lograra obtener.

En ese momento, dedicándole 24 horas a la Federación conozco a Ileana en circunstancias particulares. Ella era militante de una fuerza opositora a la Franja Morada. Fue en medio de una asamblea, ella era presidente de un Centro de Estudiantes de una facultad. Debatíamos acaloradamente sobre el modelo del país y nos conocimos. Después se dieron las circunstancias para que terminemos casados y con una nena hermosa.

Ella se recibió de trabajadora social y surgió la posibilidad de que mi nombre pueda proponerse para la vicepresidencia de la FUA. Fue un momento en que yo tuve que decidir qué hacía con mi vida. Si dedicarme dos años más de lleno a la política universitaria o si rendía las diez materias que me quedaban y empezaba a armar una familia junto con Ileana.

-Y elegiste la de formar una familia…

-Finalmente esa fue la decisión que tomé. Cuando terminé nos fuimos a vivir a Buenos Aires junto a dos colegas con quienes decidimos montar un emprendimiento que tenía que ver con desarrollar en Argentina una ingeniería que se aplica a los equipamientos médicos. Esto fue a principios del año 2001 y fueron momentos muy difíciles porque el país estaba muy mal. Requería esfuerzo económico y dedicación al cien por cien. Vino la caída de De la Rúa y me pesó en lo personal porque había aportado mi granito de arena para que llegue a presidente por la Alianza y como muchos militantes radicales tuvimos una gran decepción y responsabilidad con respecto a lo que fue el gobierno de la Alianza. Lo viví en carne propia como un joven profesional con su primer emprendimiento económico afrontando una situación del país que fue grave para muchos argentinos.

-Pero después pudieron crecer, a esto te dedicás actualmente

-La salida de esa crisis –el salir de la convertibilidad – a nosotros que teníamos una empresa que quería fabricar equipos en la Argentina nos benefició. Las cosas importadas pasaban a ser muy caras y el equipo para cardiología que estábamos haciendo nos estaba saliendo muy bien y hubo profesionales que comenzaron a confiar en nosotros y a comprar nuestros equipos. Eso que empezó como un micro emprendimiento hoy es mi medio de vida. Estoy al frente de mi propia empresa que funciona en Buenos Aires con la que desarrollamos una línea de productos para cardiología que se está vendiendo muy bien en Argentina y que se está exportando desde hace ya un año.

A pesar de trabajar todos los días como ingeniero mi cabeza sigue funcionando dentro del marco de la política. Si hay una vocación que yo tengo es la política por más que desarrolle otras actividades en mi vida privada.

- ¿Cuándo comenzaste a participar del comité local?

- Siempre participé del Comité local. Por supuesto que como no estuve acá los últimos 15 años venía siempre a dar una mano cuando había elecciones.

Desde que me recibí hasta hace un año atrás gran parte de mi vida se lo dediqué a mi profesión porque estoy convencido de que el que quiere hacer política tiene ciertas ventajas y no una necesidad de vivir de la política. No digo que esté ni mal ni bien pero cuando se tiene una posibilidad de sostenerse económicamente con una actividad diferente a la política tiene mayor libertad.

-¿Cuándo se instalaron en Mercedes?

- En el año 2005 nació mi hija Paula y decidimos con mi señora venir a vivir a Mercedes a fines del 2006. Primero porque mi mujer es santafesina y en Buenos Aires carecíamos de abuelos. Quien tiene hijos sabe que la presencia de los abuelos es algo fundamental y más en los primeros años de vida de un hijo.

Desde que llegué no pude evitar pasar nuevamente por el Comité radical donde comencé a involucrarme más de lleno en la vida partidaria local. El comité fue intervenido y surgió la oportunidad de conformar una lista nueva en el radicalismo. Y después de una gran movida logramos formar un grupo de jóvenes y darle un oxígeno nuevo al comité. Más tarde hicimos el Acuerdo con la gente de la Coalición Cívica y hoy estamos con las expectativas puestas en lo que podemos llegar a hacer.

-Era poco vista la participación de jóvenes dentro del comité radical…

-Me parece que el radicalismo, después del 2001, pasó por una crisis general. No se veían ni jóvenes ni adultos. Ni siquiera actividad política dentro del comité que era más grave que la falta de jóvenes. Era la falta de una llama que se mantuviera encendida para poder soplar un poco y que se haga un fuego más grande. Creo que nosotros lo hemos logrado porque la gente sabe que si viene al comité hoy se discute política, qué queremos para la ciudad, que opinamos sobre las distintas temáticas. Esto hoy en el comité se está discutiendo. Después se verá si tenemos una repercusión electoral o llegaremos a ganar una elección. Nosotros teníamos una preocupación, junto al grupo, de que en el comité no se discutía política. No había ámbito de debate. Nuestro objetivo principal, que era recobrar esa instancia, se cumplió.

Considero que esto está siendo instaurado independientemente de las personas que están y de las que vengan. Si la gente identifica al radicalismo como un partido válido para discutir política se ha logrado algo. El resto de las cosas como las elecciones, los candidatos, las listas es consecuencia de lo primero. Es muy pobre la discusión de listas y candidatos si primero no discutís para qué lo haces, qué es lo que preocupa, qué querés cambiar dentro de tu ciudad. Y eso lo estamos logrando.

- ¿Cómo es la situación actual del comité?

-El comité está plenamente conformado. Tiene que tener 18 miembros de lo que se llama un plenario que está conformado, participa y se hacen reuniones que cuentan con más personas aún. Y después está la constitución de la mesa ejecutiva donde somos siete miembros que funcionamos semanalmente y nos reunimos sistemáticamente a tratar temas que tenemos en agenda. El comité tiene vida. Incluso diariamente hay personas trabajando porque nuestra intención es que los afiliados o a quienes les interese la política se puedan acercar y que haya alguien que lo reciba. Es nuestra obligación durante nuestra gestión.

- Mirando un poco hacia atrás, ¿quienes considerás que te incentivaron para participar en política?

-No sé si puedo identificar el origen de mi interés en la política. En mi familia siempre se discutió política y mis padres han participado de instituciones políticas, o no, con lo cual mamé esa dinámica familiar. Yo jamás recibí una negativa de participar de este tipo de actividades. Siempre tuve la amplitud y la paciencia de mis padres.

En el secundario, Milanesi fue una persona que estando al frente de un colegio secundario, no tenía ninguna obligación o necesidad de promocionar este tipo de actividades y gastar los sábados a la mañana de todos los años que compartimos a estar con un grupo para compartir una jornada. Eso me llamó la atención e incluso me generaba un compromiso. Él nos indujo para que nosotros invirtamos positivamente todo ese esfuerzo que hacíamos. También la figura de algunos chicos como Camilo Ghinot y Darío Barsotti que fueron quienes nos invitaron a participar del Centro de Estudiantes.

Ya en la universidad fue cuando me involucré en la cuestión partidaria, que tenía que ver con la discusión de un país, una provincia, una ciudad y no lo que era más simple en la secundaria. Después lo adopté como parte de mi vida.

- ¿Te interesa hacer carrera política?

- Cuando se habla de carrera política es algo muy medible. Es decir yo quiero hacer cierta cantidad de cosas. Yo me imagino, cuando me dicen eso, a personas que corren individualmente cien metros para ver quién gana. Eso no sería un objetivo para mí. Soy una persona a la que le gusta hacer política y que cree necesario estimular la participación solidaria de todos para que todos estemos mejor.

Las candidaturas no son el eje central de la política. Es necesario pero a mí me gusta hacer, tomar decisiones que le van a cambiar la vida a la gente, asumir esa responsabilidad. No importa el lugar que me toque.

Sí tengo claro que mi vida siempre va a estar atravesada por la política, una cuestión que yo ya tengo definida sin importar el ámbito en que me mueva.

No me imagino esto de la carrera política como una forma de llegar primero sino en una dinámica de grupo de trabajo, de conjunto de personas que aportan lo que cada cual sabe hacer para que salga un proyecto. No creo en los liderazgos personales en sí mismos y que con eso baste para que todos los sigan.

- Pero ¿te imaginas en algún puesto en algún momento?

- A mi me encantaría ser desde presidente la nación para abajo cualquier cosa. Igualmente no es un tema que hoy me preocupe ni en lo que estoy pensando. Me interesa más protagonizar un proceso de cambio, independientemente del lugar donde me toque estar. No me desvela pensar qué va a ser de mi futuro político de forma individual porque creo que no tiene sentido. Que después uno ocupe un cargo o no, va a ser circunstancia de cada coyuntura electoral.

- ¿Cuáles son tus proyectos o sueños en lo personal?

- Yo planifico bastante lo que quiero que me pase. Como ambición personal me gustaría no tener preocupaciones económicas. Desde que soy padre mis parámetros han cambiado totalmente. La presencia de un hijo hace que muchas cosas dejen de importar para ponerlo en función de la familia. Pretendo que mi trabajo pase a ser una cuestión secundaria en mi vida.

Me gustaría poder disfrutar de mi familia sin preocuparme por cuestiones cotidianas. No quiero tener mucho dinero sino vivir tranquilo. Y que esto también le pase al resto del mundo.

Me gustaría disfrutar más de las cosas que me gustan, hacer política más tiempo. Algo que sé desde siempre es que la política no me cansa. Estoy muy contento en este momento de mi vida.

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