Lucas Ghi, intendente de Morón: "Hay que consolidar el rumbo"

Lucas Ghi, con 29 años, es el nuevo intendente de Morón. Oriundo de El Palomar, licenciado en ciencias políticas y periodista, asumió formalmente el 11 de diciembre pasado en reemplazo de Martín Sabbatella, que ahora es diputado nacional.
En rigor, ejerció ese cargo de manera interina entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2009, por haber sido electo como primer concejal en las elecciones generales del 28 de octubre de 2007, por Nuevo Morón.

Sin embargo, no es nuevo en la política local. Fue secretario de la juventud del partido Nuevo Morón y preside la mesa de conducción de la fuerza. Fue concejal y secretario de bloque de Nuevo Morón en el Concejo Deliberante. En el ámbito comunal, estuvo al frente de la UGC Nº 3 de El Palomar, coordinador de Relaciones Internacionales, director de Compras. También se desempeñó al frente de la Dirección Unidad Intendente y secretario de Gobierno. Podría decirse que ningún cargo le fue ajeno.

–¿Cómo se preparó el traspaso?

–Todo el equipo de gobierno estuvo preparando esta transición estos últimos meses revisando programa por programa y áreas estratégicas, haciendo una especie de balance para que estos primeros días podamos en caso de que sea necesario tomar alguna definición y corregir el rumbo o ratificar algún proceso. El balance es que hay que profundizar el rumbo y consolidar lo hecho preservando algo, que quizá es de carácter intangible, que tiene que ver con la confianza que ha generado este proyecto político en la comunidad de Morón: ese es nuestro principal desafío.

–¿Es Ghi al gobierno y Sabbatella al poder?

–Creemos, y es una convicción personal, que la etapa que viene la vamos a garantizar en la medida de que la asumamos en perspectiva colectiva. Por supuesto que con el correr de los días anhelamos la emergencia de una nueva referencia que estará vinculada a mi nombre, pero que no tiene que ver con una apuesta, porque no tenemos la ambición hoy de generar rápidamente un nuevo liderazgo que venga a suplir el de Martín Sabbatella, primero porque no creemos que sea conveniente, segundo porque no es natural, y tercero porque no es necesario.

–Le hacemos una pregunta a usted y nos responde en plural.

–De verdad creemos que la profundización de este proceso está más puesta en las capacidades colectivas que fuimos capaces de generar en estos 10 años.

–En términos futbolísticos, ¿Lucas Ghi es el capitán o el DT?

–El capitán, a mí el partido me gusta jugarlo.

–Hablando de los 10 años, ¿qué entiende que falta hacer?

–Faltan cosas y esto es innegable. Encontramos un camino; expresado en el plan de desarrollo estratégico y aquello que parecía una condensación de ideas medio peregrinas o propuestas extremadamente ambiciosas, vimos que con el correr del tiempo y en base a sacrificio y seriedad se empezaron a concretar. Entonces pensar hace cinco años cuando anunciamos el plan la puesta en marcha del proyecto que va a refuncionalizar el Hospital de Morón, por aquel tiempo parecía desmesurado, pero ahora en pocos días se pone en marcha.

–¿En qué estado está el traslado de la cancha del Deportivo Morón?

–Bueno, ahí tienen otro caso. Muchas veces se intentó instalar que era un enunciado más, que tenía como destino el fracaso, pero ahora ya tenemos el marco jurídico para que el proyecto siga tomando cuerpo. En 1999 cuando asumimos y había 1.140 cuadras de tierra, y hoy estamos en 470. Obviamente que existan esas cuadras en esas condiciones, sigue siendo inadmisible, pero uno mira para atrás y ve un recorrido. En materia de cloacas salimos del compromiso contractual que nos vinculaba con la empresa que había suscripto la administración anterior, construimos una alternativa distinta y hoy hay tareas de saneamiento en distintos barrios de Morón, pero todavía tenemos el 45% de la población sin cloacas y el 20% de la población sin tendido de agua de red.

–Volvamos al tema del hospital, ¿realmente cree que esta vez se van a comenzar las obras?

–Este mes sí o sí. Nosotros teníamos elaborado el proyecto de refuncionalización edilicia hace un tiempo largo. Y en el marco de una conversación que tuvo Martín hace un par de años con el ex presidente Kirchner que encontró eco en una propuesta que no hubiese sido posible si no existía un proyecto serio, económicamente viable, políticamente factible. Ahora la presidenta destrabó personalmente los últimos trámites.

–¿Cuál cree que es la agenda del vecino de Morón?

–Advertimos la inseguridad que está en el primer lugar y el empleo. Advertimos una suba en la demanda en la Agencia de Empleo local. Además vemos que se precarizó el trabajo. Y por supuesto, aquellos que no lo tienen, infraestructura básica, cloacas, asfaltos y agua corriente.

–¿Cómo se establece el orden de prioridades?

–Si tenés un divorcio en tu agenda de gobierno con las principales demandas, vas a tener un problema y eso inevitablemente va a tener un curso obvio que es el error. Destinar recursos y tiempo hacia una dirección y te están demandando otra cosa sin que esto implique que desde el gobierno se libren luchas con-traculturales para imponer determinados objetivos y vos podes ganar y perder.

–¿Por ejemplo?

–La promoción de los derechos humanos en Morón. La casa de la memoria. La verdad es que cuando Martín fue a recorrer no había como principal demanda llevar adelante esa política. Es como un proceso paralelo, fue recogiendo las demandas de la comunidad de transparencia de recuperar la identidad pública, desde relacionarse con el estado desde otro lado con la comunidad. Esa legitimidad la puso a disposición para construir una nueva demanda. Hoy es un capital colectivo.

–¿Qué diferencias tiene con Sabbatella?

–Primero y principal soy hincha de River; tenemos diferencias obvias por los procesos que vivimos cada uno. Él es producto de la pelea que tuvo con Rousselot, de la ruptura con ese pasado nefasto y hoy el es el jefe político de todo ese proceso. En mi caso, soy producto de estos 10 años de gobierno que tendrá que generar su propia impronta. Martín nos legó confianza en nosotros y somos hombres y mujeres fruto de esa gestión. Tenemos que preservar esos vínculos y profundizarlos, ir por más.

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