Lucas fundamentó el veto al proyecto de "protección especial" a la cuenca del río Grande

El secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiente, Nicolás Lucas, justificó el veto a la reforma de la Ley 55 impulsada por el legislador Roberto Frate (MPF), asegurando que la iniciativa omitía la protección de la totalidad de la cuenca del río Grande, así como la protección contra fuentes de contaminación masiva y el trabajo conjunto con Chile.
"Realizamos un análisis técnico del proyecto de ley presentado ante la Legislatura, comparándolo con los artículos que estaban antes, y este proyecto vino a reformar tres artículos de la ley 55 en el que notamos la omisión de algunas situaciones que dejaban la situación ambiental del río Grande en situación de vulnerabilidad", explicó.

"La reforma que se aprobó apuntaba únicamente a plantas de tratamiento, con lo cual dejaba todo un espectro de descargas al descubierto y en situación vulnerable", indicó el funcionario, entendiendo que de esta manera "se eliminaron competencias necesarias para el buen manejo de la calidad del agua, y corríamos el riesgo de desguarnecerla de la contaminación industrial que como forma de contaminación es mucho más grave que la domiciliaria en casi todos los casos".

Por otro lado, Lucas consideró que al no haberse realizado consultas a la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente, así como a otras áreas técnicas, la reforma entorpecería las relaciones con Chile respecto al manejo del río Grande, "cuya cuenca es compartida entre los dos países".

"De hecho, existe una mayor superficie de cuenca en el sector chileno, por lo que se está llevando adelante un trabajo binacional compartido sobre esa cuenca, de modo que también lo que ocurra en el lado chileno nos repercute a nosotros, porque el agua fluye hacia nuestro territorio", agregó.

Otro punto de fundamentación presentado por Lucas es la falta de relevancia otorgada a "la cuestión del vertido de crudos", y subrayó que "el tratamiento de líquidos crudos en la desembocadura, que es la parte más contaminada del río, es una prioridad absoluta".

"En la reforma propuesta no se distinguía la boca del río Grande del resto de la cuenca", observó el funcionario, explicando en ese sentido que "la cuenca se encuentra en su mayoría en zonas rurales, mientras que en los estuarios y la desembocadura se encuentra la ciudad, el factor más importante de contaminación".

Asimismo, Lucas sostuvo que "tampoco se analizó la conveniencia de las modificaciones a la ley 55 para los estancieros, que se hubieran visto obligados a reformular todo su sistema de descarga y debían transportar sus líquidos cloacales a 60 kilómetros de su ubicación original", de manera que ante todas estas omisiones "entendemos que no hace falta reformar la ley porque con la que existe alcanza y sobra".

"El problema es que la desembocadura del río cruza una ciudad, y para solucionar el problema de su grave contaminación ya hemos presentado un plan de acción que fue elevada al Concejo Deliberante y a la Municipalidad de Río Grande", concluyó.

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