SAN LORENZO / TONGAS: LA PISA CON CLASE "La final del mundo"

"Nos jugamos el semestre, no hay revancha", asegura Aguirre, quien viene de marcar un gol de cuento ante el Rojo. "Sorprendí a varios, ojalá haya bis", tira.
La pisada hacia adentro despatarró a Assman y a los prejuicios, el zurdazo consolida el asombro. "Sorprendí a varios, je", se divierte Gastón Aguirre, un par de días después del tercer gol de San Lorenzo, "el primero con el pie que hice en Primera, lo voy a recordar siempre", la jugada en la que advirtió que no sólo vive de rechazos, cruces y vehemencia. Ok, ya había dejado un botón de muestra en la pisadita en mitad de cancha ante Colón, jornada en la que ligó una de las primeras ovaciones masivas. Pero, hay que decirlo, en su barrio, en Temperley, un grupo de personas no se inmutó ante la acción, más allá de la alegría. "Mis amigos me dijeron: 'Hiciste el gol del barrio'. Es que cuando estamos de vacaciones o en época de descanso a veces jugamos un partido y nos divertimos. Allá yo saco diferencia porque soy un jugador profesional, ellos juegan en el barrio. Estaban todos contentos", cuenta el marcador central, de 27 años.

Pero su voracidad no se agota en la pictórica cosecha ante Independiente. El Ciclón al que representa está entre los tres líderes que esperan quedarse con el Apertura el domingo (si alguno logra sortear la chance de una final) y, más allá de que ostenta una estrella de su paso con Newell's (era suplente) ahora anhela una como titular. "Conseguimos lo que buscábamos, habíamos quedado algo atrás en la tabla, pero Boca perdió puntos, nosotros ganamos y volvimos a la punta. Ahora tenemos un partido muy importante, en el que se juega todo el trabajo, todo un semestre. Si un clásico siempre es un partido especial, éste para nosotros es la final del mundo", dejó su arenga Tongas.

El mensaje interno, se ve, los tiene ultraconcentrados. "Acá se termina el torneo, eh, no hay revancha", refresca. Y evita los lamentos por el pozo que no les permitió sostener el paso ganador. "Eso no fue otra cosa que un bajón futbolístico. Al principio, cuando perdimos con Tigre, se pensaba que éramos los peores, después, cuando ganábamos, éramos los mejores; en nuestro mal momento volvimos a ser los peores. Estamos acostumbrados, nosotros tenemos que mantenernos al margen", puntualiza. ¿Y si esa cadena de tropezones los hubiese dejado afuera de la batalla por el cetro? "Por ahí hubiera sido injusto no estar, el equipo fue protagonista desde la quinta fecha. Pero cuando tenés el bajón... Por suerte, venimos de ganar dos clásicos seguidos, ése es un envión importante", señala. "No sé si alguno de los que estamos ahí arriba tiene ventaja, como dije, todos trabajamos todo el año para llegar a esto y no lo queremos dejar pasar. Si hay tres equipos en la punta, los tres se merecen ser campeones, pero gana uno solo, ojalá sea San Lorenzo", avisa el ex defensor de la Selección preolímpica en la etapa de Bielsa.

El rival de turno tiene una historia reciente vinculada a San Lorenzo. "Los conocemos, quedamos afuera de la Copa Sudamericana con ellos", plantea Aguirre. Las dimensiones del Diego Maradona, sede que nunca le fue favorable al team de Miguelito Russo, le representa un desafío al CASLA. "Todas las canchas son difíciles, la de Mendoza, la de Jujuy, la de Argentinos. El torneo nos dio otra oportunidad y la queremos aprovechar", apunta hacia el Norte. ¿Si los contrincantes tendrán, cómo decirlo, voluntad potenciada para ganar, si habrá incentivación, algún llamadito? "Los únicos llamados que hacemos son para saludar a la familia. Pensamos en nosotros", dice.

Durante el Apertura, Tongas está escribiendo una nueva historia en San Lorenzo. Resistido en sus inicios, con un pico de virulencia después del penal que cometió sobre la hora ante San Martín de San Juan en el Clausura (fue 0-1 en el Nuevo Gasómetro), de a poco, primero con esfuerzo, después con prestancia, empezó a dar vuelta el feeling con el hincha. Lo logró del todo con el aterrizaje de Russo. Con Méndez de compañero de arranque, más tarde con Nico Bianchi, su ladero contemporáneo, en algún lapso con línea de tres, se destacó. En la última doble jornada de Eliminatorias, la que despidió a Alfio Basile de la dirección técnica, quedó a las puertas de una convocatoria. Y Maradona, nuevo orientador, lo tiene apuntado si, finalmente, la definición del certamen le permite realizar una práctica con los players del fútbol local la semana que viene. "El reconocimiento de la gente te pone feliz. Todos estamos transitando por un presente lindo y la ansiedad porque llegue el partido está", se permite esbozar una sonrisa. Afecto a hacerse un tatuaje cada vez que cumple un objetivo de vida o de su carrera, la tinta aguarda paciente por si en breve tiene que entrar en acción. Siguiendo su lógica, el golazo ante el Rojo, hay que decirlo, también ameritaba un dibujito. "Los compañeros en el vestuario me cargaban, ya veníamos hablando de que todos habían hecho goles en el Apertura menos los centrales, ja. Ojalá ahora el gol lo haga Nico (Bianchi) para coronar el semestre", es generoso con su cumpa de zaga. Aunque, inevitablemente, el quiebre de cintura que engaña, el enganche hacia adentro que fuerza al espectador a seguir el epílogo de parado, el derrape del sufrido portero, y la posterior inflación de la red dejan una gula sana, una ambición que va más allá de las habituales obligaciones de un defensor. Pero Tongas pasa en todo los córners, es un optimista, lo demostró en el tiempo que lleva anclado en Boedo. Y se anima: "Ojalá esa jugada que hice tenga bis", suelta el sureño la ilusión. Y si encima se transforma en hit del campeón, mucho mejor...

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