SAN LORENZO 2 - RIVER 1: Fue un clásico al taco

San Lorenzo se lo empató a River después de un penal tonto de Cabral a Bottinelli, que Romagnoli (clave) transformó en gol. Al toque, lo tuvo Fabbiani pero quiso definir ¡de taco! y se lo perdió. Y enseguida Romeo metió el segundo, de cabeza: el Ciclón de Simeone se puso a tres de Estudiantes. Qué despedida, Gorosito...
La única manera que tiene un goleador para ganarse el respeto de sus compañeros es colocando la pelota en la red. Podés ser el rey de la noche, podés casarte con la más linda, pero si para lo que te contratan, no rendís, todo lo positivo se te vuelve en contra. Y eso es lo que le pasa a Fabbiani en River, que otra vez quedará como el Ogro de la historia y no por su mediática versión de Shrek, sino porque el taco que le regaló a Migliore fue el principio del fin de River en el clásico.

Un ratito antes y con otra actitud inexplicable, Cabral terminó de derrumbar todo el esfuerzo que había hecho River en la despedida de Gorosito. Con un Buonanotte encendido, un Bou picante y un chiquitín Villalva que complicaron en varias ocasiones a Migliore. Pero a Cabral se le salió la cadena y pegó una trompada que se vio tan claramente que no tuvo ni tiempo para protestar: fue roja y penal en contra, que el Pipi Romagnoli, que había entrado para cambiar la historia del clásico, lo convirtió en gol.

La renuncia anunciada de Gorosito había tenido un efecto positivo en sus jugadores. Al menos desde la soltura y la ambición con la que encararon este partido despedida. Sin Ortega (lo vio desde adentro) ni Gallardo en cancha, fue Buonanotte el que se tuvo que hacer cargo de casi todo. Y lo hizo muy bien, tal vez aprovechando el cansancio de un rival que parecía no tener respuestas. Recién a los 18 minutos tuvo su primera llegada, con un tiro desde afuera del área de Menseguez que Navarro descolgó de un ángulo y mandó al córner.

Parecía 1 a 0 clavado pero Pipo tomó acaso su última mala decisión y decidió sacar a Villalva para que ingresara Fabbiani. El cambio parecía más cantado por el lado de Bou. Es cierto que con el resultado puesto es fácil la crítica, pero el taco de Fabbiani dejó a todo su equipo sin respuestas. Sólo tenía que darle la estocada final a un San Lorenzo que había empatado y soñaba con ganar, pero eligió un toque de taco suave, que terminó en las manos de Migliore.

Romagnoli supo leer el desconcierto. Le puso pausa a un momento caliente. Con esa tranquilidad tomó carrera en el penal, convencido de que iba a superar a Navarro. Y con clase la pisó en la jugada previa del segundo, para luego tirarle un centro como con la mano a Romeo, que le ganó por oficio a Coronel y fusiló de cabeza a Navarro.

River sigue hundido en su propia incertidumbre; San Lorenzo de a poco va creciendo y está a tres de los líderes. También sigue con vida en la Sudamericana y Simenone disfruta su momento. Era un partido especial para todos y otra vez River quedó mordiendo el polvo, lejos, pero muy lejos de su historia.

Comentá la nota