San Lorenzo lo pudo perder, pero festejó sobre el final

Si San Lorenzo quería seguir con chances en el torneo Apertura y no quedar descolgado del pelotón de los equipos que están luchando por la punta, tenía que ganarle a Arsenal.
Pero arribar al final del partido sumando los tres puntos no le resultó nada sencillo. Estuvo dos veces en desventaja, otra vez sufrió un gol en el inicio de cada tiempo, pero esta vez tuvo resto físico y anímico (tal vez, no tanto futbolístico) para no dar el partido por perdido y en esa tozudez por ir siempre al ataque, alternando buenas con malas, hay que encontrar el principal motivo por el cual terminó festejando el triunfo.

El Cholo Simeone volvió a meter mano en el equipo y en el ordenamiento táctico de San Lorenzo. Volvió a poner línea de tres (con Civelli, Aguirre y Bottinelli), mandó a la mitad de la cancha al uruguayo Pintos, en el medio armó el doble cinco con el Chaco Torres y Rivero mientras que por la izquierda el pibe Bazán tenía que ir y venir permanentemente. Arriba metió al Papu Gómez y a Bordagaray como puntas fijas, pero ninguno de los quedaba como referencia de área. Cosa que complicaba las ambiciones ofensivas del Ciclón.

En el arranque del partido Arsenal se puso en ventaja. Jonathan López recuperó la pelota, la metió en cortada buscando a Jara que apareció sin marca entre Pintos y Civelli para abrir el marcador. San Lorenzo sintió el golpe y se desordenó, hasta que con un remate largo del Burrito Rivero que se desvió en su camino al arco en Matellán (descolocando a Campestrini) encontró el empate para devolverle la tranquilidad. Pero sus jugadores no estaban finos con la pelota en los pies, pero además no ocupaban los espacios de acuerdo a lo diagramado por el Cholo Simeone.

Para el segundo tiempo, Diego Simeone hizo el primer cambio: el Rayo Menseguez entró por Pintos. Pero antes de que el Ciclón exponga sus intenciones en la cancha, Arsenal se puso otra vez en ventaja: corner desde la derecha, Civelli no pudo despejar y Cristian Tula anotó de cabeza el segundo del Arse. San Lorenzo seguía sin hacer control de la pelota y los de Sarandí pudieron liquidar el partido con una corrida de Jara, pero el tiro final dio en el palo. Para tratar de revertir el resultado el DT azulgrana mandó a la cancha a los dos delanteros específicos de área que tenía en el banco: Romeo ingresó por Civelli y Rovira por Bordagaray.

Mal o bien, San Lorenzo siguió yendo para adelante. Y sobre los 24 minutos, Gonzalo Rovira recibió la pelota de Rivero, después de una apilada del Burrito, giró se abrió sobre la izquierda y metió un zurdazo que superó a Campestrini. Con el empate Arsenal se retrasó en la cancha y se dedicó a aguantar hasta donde pudiera, dejando solamente la chance de la contra con los piques de Jara.

En cambio, San Lorenzo no se contentó con el dos a dos. Empujado por su gente desde las tribunas fue a más. Trasladó el partido al campo de Arsenal que ya no podía salir. Y a cinco minutos del final, después de un zapatazo del Kily González, Alejandro Gómez metió la cabeza para dejar a contrapié al arquero visitante que nada pudo hacer para evitar el gol del triunfo azulgrana. San Lorenzo ganó y no se baja de la pelea.

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