San Lorenzo perdió la cabeza y la punta

Vizcarra marcó el 1-0 para el Lobo. Pero Menseguez, tras un penal inventado por Laverni, y el uruguayo Pintos pusieron en ventaja a los de Simeone, hasta que llegó el 2-2 agónico.
Gimnasia se llevó el premio de la noche por tanto buscar: después de haber sido claramente superior a San Lorenzo, pero no poder materializarlo en el marcador, un cabezazo de Maldonado en tiempo de descuento decretó el 2-2 y le puso justicia al partido en el Bosque platense. San Lorenzo, que perdió la chance de ser líder absoluto, lo había dado vuelta después de un grosero error de Migliore, con un penal inventado por Laverni y convertido por Menseguez, y un zapatazo de Pintos.

Y estuvo bien el empate, porque Gimnasia atacó a San Lorenzo desde el comienzo. De hecho, a los 120 segundos ya había inquietado con dos cabezazos. Con el correr de los minutos, fue superior gracias a los embates de Casco y Castro por derecha y la astucia del colombiano Pérez, que a juzgar por la actitud con la que lo marcaron, no estaba en los planes de nadie.

Los de Simeone se limitaban a buscar por abajo, pero Leiva, que se hizo cargo de la zona medular, no estuvo preciso. Pero, es vox populi, a Gimnasia le cuesta mucho concretar en la red de enfrente, entonces necesitó de la ayuda de Migliore. El ex arquero de Racing le dio un pase insólito a Bottinelli dentro del área, Vizcarra presionó y tuvo su premio: tras un rebote y la habilitación de Castro, fulminó al uno con un derechazo junto al palo.

Atención, no se terminó ahí. Porque todas las falencias que San Lorenzo tapaba en partidos anteriores con victorias, salieron a la luz en el Bosque y Gimnasia mereció el segundo. Pérez armó una jugada con Castro y Vizcarra se perdió el segundo, esta vez por culpa de un atento Migliore.

Pero al Lobo todo le cuesta el doble, y después de que Pérez se perdiera otro gol, Laverni inventó un penal. Definición categórica mediante de Menseguez, San Lorenzo se fue al descanso con un inmerecido empate.

En el complemento, Simeone mandó a Pintos a la cancha y, en la primera que tuvo, el uruguayo escapó por derecha, se sacó a tres jugadores de encima y la clavó en un ángulo. Fue, sin dudas, el mejor centro de su vida. Quizás, por eso, se abrazó con Civelli, a quien había boxeado siete días atrás.

Pero Gimnasia fue con todo para revertir la historia. Migliore parecía empecinado en enmendar su horror en el primer gol, y le hizo la vida imposible a Pérez, y a todo quien quisiera superarlo. San Lorenzo renunció al ataque y trató de defenderse con la pelota. Tuvo un par de contraataques que Romeo desperdició y lo pagó carísimo. En el minuto 45, Maldonado se elevó en el área y mandó la pelota a una esquina inaccesible para Migliore. Empate y justicia en La Plata. Desazón para San Lorenzo, que con los tres puntos era líder.

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