San Lorenzo: Ya pasa la goma

González, Aureliano, Bottinelli y Solari no se concentraron por decisión dirigencial para "preservarlos".
Tanto meneo reportó sus primeros coletazos. Por decisión dirigencial, porque "no es el mejor partido ni el mejor clima para exponerlos, hay que preservarlos", Adrián González, Jonathan Bottinelli, Aureliano Torres y Santiago Solari, todos resistidos en la jornada de ayer, no integran la lista de 18 concentrados (por seguridad, en el Hindú Club) para enfrentar a Vélez. Y Aguirre irá al banco. "Así como salen pueden volver en cualquier momento", advirtió el intendente Héctor Viesca. Habrá que analizar por qué no reciben la misma protección, por ejemplo, Andrés Silvera y el Chaco Torres, también maltratados en el escrache. Y si alguno de los apartados, tras el mal trago, no tomó unilateralmente la decisión del descanso.

Parte del plan resguardo incluyó un comunicado de prensa del club en el las autoridades instan a los hinchas a "concurrir al estadio con tranquilidad, evitando todo acto de violencia o desmán". ¿Quiénes saldrán a la cancha con Alberto Fanesi? Un tentativo sería Navarro; Alvarado (no estaba ni en la lista de la Copa), Méndez, Bianchi; Rivero, J. M. Torres, Ledesma, Voboril; Gómez; Bergessio y Silvera. Y al banco irían Centeno, Aguirre, Martínez, Reynoso, Rinaldi, Chávez y Fornaroli.

¿Cómo está la interna entre los que deciden? La charla entre Tinelli y Savino se daría hoy. Si bien está algo más tranquilo, el hombre del ShowMatch todavía no dio indicios sobre si se abrirá o no.

La eliminación blanqueó las diferencias de criterio que existen con el presidente, quien también recibe presiones del frente interno para que se corra de la pelotita. "Hay aspectos que antes no se evaluaban, como el desgaste, la enfermedad...", dice un hombre cercano al presi. Varios directivos fuertes, como los vice Zoppi e Incera, y el tesorero Di Meglio ven urgente la reducción del presupuesto. Se prevé que en el corto plazo hay vencimientos por 18.000.000 de pesos; los gastos deberían reducirse a la mitad. Por eso, el panorama sigue turbio.

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