SAN LORENZO - BOCA / Otra final

Desde otro lugar en la tabla, San Lorenzo y Boca reeditan la definición del 08. Hay mucho en juego como aquella vez...
Elena abre la boca y grita. Grita con ganas y con fuerza, como se gritan los goles que llenan el alma. Elena está parada sobre el asiento de su platea, destartalada casi, en la cancha de Racing. Es fanática de Boca, Elena. Y le dice a Olé: "Estos cuervos no nos ganan nunca más".

¿Nunca más? Hoy, 141 días después, Elena y todos los hinchas de Boca y de San Lorenzo, vivirán, en el NG, otra final...

Habrá que entender entonces porque este partido está condimentado con aderezos que lo hacen sabroso, a punto caramelo. Síntomas de revancha tiene, pues, por un dato que proviene de las frías estadísticas: es la primera vez que se enfrentan de manera oficial luego de aquel 3-1 que liquidó al Ciclón en el triangular del Apertura 08 y dejó a Boca a un pasito de la conquista. Aunque ahora, claro, el panorama sea diferente y las necesidades radiquen, en definitiva, en ahogar miserias y olvidar las penas domésticas, al menos, por un rato.

"Hay que tomarlo como lo que es, un clásico. Siempre la motivación es más grande cuando jugás este tipo de partidos. Es verdad que es raro vernos a los dos abajo cuando el torneo pasado lo peleamos hasta las finales". Gonzalo Bergessio traza realidades. Porque este San Lorenzo eliminado en primera fase de la Libertadores e irregular en el Clausura, necesita ganar para apagar algunas de las llamas que continúan encendidas luego de aquel Ezeiza hot. Además, existe una motivación pura y exclusivamente materialista: sumar para acercarse a tierra fértil en la Sudamericana. Ah, y un detalle: el Cholo arregló un premio especial de 148.000 pesos en caso de clasificar.

"Será un clásico especial porque ninguno de los dos equipos está bien en el torneo y necesitamos ganar. No sé si ellos van a estar pensando en la final del torneo pasado, creo que lo tomarán como un clásico importante, igual que nosotros, que necesitamos los tres puntos". Morel Rodríguez también traza realidades. Porque este Boca que anda con ritmo cansino en el campeonato, al que sólo lo separa un puntito del sótano, busca una victoria que le permita despegar y llegar con otro ánimo al choque copero del jueves. De hecho, Ischia se la juega y pone artillería completa, salvo los lesionados Cáceres y Riquelme.

Dicen en Boedo que las esquirlas ya no están, que "la espina quedó clavada", según cuenta Germán Voboril, pero que el de hoy será otro partido. Y lo sentencia Aureliano Torres: "Lo que pasó, ya está. Ahora no hay vuelta atrás. Hay que ganar porque es una de las siete finales que nos quedan para acercarnos a la clasificación a las Copas y dejar a San Lorenzo lo más arriba posible".

En La Boca la necesidad tiene cara de hereje. "Creo que los dos equipos estamos pensando en otra cosa y no en lo que ya pasó. Ninguno está haciendo un buen papel en este torneo y necesitamos remontar. Hacerlo en un clásico sería bárbaro", sostiene Facundo Roncaglia y resume el sentimiento general. El plantel es consciente de que una victoria en el NG podría significar una inyección de confianza para afrontar lo que viene.

Sin Russo en el banco cuervo, del otro lado de la línea de cal también habrá un duelo picante. Ischia y Simeone se enfrentarán luego de los cruces superclásicos del año pasado que ganó el Pelado (ver No le pases...). Protagonistas diferentes, en el vérde césped, también habrá. Sin Orión, Bianchi Arce (al banco), Barrientos, Ledesma y Solari, Sanloré mantiene, por ejemplo, la dupla de ataque: Bergessio y Silvera. Boca, en cambio, apuesta a los históricos Palacio y Palermo en lugar de Lucas Viatri y Lucho Figueroa. Y Pochi Chávez (autor del 3-1 que decretó el certificado de defunción del Ciclón) y Damían Díaz, reemplazarán a Román y a Dátolo, claves en aquella tarde de diciembre.

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