SAN LORENZO 3 - ARGENTINOS 0 Premio consuelo

San Lorenzo terminó un semestre para el olvido con una cómoda goleada, ratos de buen fútbol y el visado para la Sudamericana. Mientras, el Bicho cerrará la tabla.
Quién dijo que las despedidas siempre son tristes? San Lorenzo caminó su último día en el Clausura 09 de la mano del tiki tiki, tan de moda en tierras (bien) lejanas a Boedo. Y se hizo un lugarcito en la Sudamericana, un premio consuelo luego de un semestre totalmente olvidable. Pero vale, porque se tomó vacaciones con una goleada que invita a esperar con ilusión lo que se viene, con tres pibes de la cantera en cancha (Axel Juárez, Seba González y Bazán) y, por momentos, con un rendimiento abrumador.

Cierto, Argentinos fue una sombra. La tabla de este campeonato y la de la temporada lo delatan: el peor de todos. Apenas insinuó algo con esos primeros minutos de circulación, pero nada concreto.

San Lorenzo hizo pata ancha a partir del alto grado de impacto de Bergessio. Un jugador que desequilibra por velocidad, precisión y oportunismo. Así se desmarcó mientras el centro de Rivero buscaba una cabeza y comenzó a desmoronar el castillito de arena que intentaba edificar el rival con su toqueteo. Gol, y todo para el Cuervo, que entonces se hizo dueño del balón y supo administrarlo para que Hilario pareciera apenas una parte más del estático arco. Y el partido se terminó de cerrar cuando Ortigoza se mandó la macana de hacerse echar. Listo el pollo.

Con el Burrito controlando la derecha, con algunas combinaciones de Solari con Aureliano por el otro costado, con Axel Juárez como una interesante aparición. De esa manera se fue gestando un triunfo inobjetable, alentador.

Pase largo, preciso, de Rivero. Otra corrida demoledora de Lavandina y toque por arriba, delicia. Otra vez Bergessio dejando en claro que marca la diferencia por pique, por astucia, por categoría. Algunos dirán oficio, bueno, también. Ese mismo oficio que le falta a un Argentinos desteñido, ya casi ni rojo. Que se arriesgó a jugar con línea de tres (ni siquiera se corrigió sobre la marcha) en un campo inmenso. Que nunca se paró como corresponde en el fondo y lo pagó con la tristeza de haber cerrado esta lamentable campaña. Ah, y teniendo que soportar esas incansables puteadas del grupo que se acercó al Bajo Flores con la bandera de aquella Libertadores, hito que marca la grandeza de un equipo que siempre fue ejemplo y vive un presente desconocido.

La cuestión fue que el Ciclón sopló fuerte antes de despedirse y no dejó dudas: merecía un lugar en la Sudamericana. El Chaco Torres, de carambola, cerró el tema y la gente sacó una grata conclusión: valió la pena sentarse unas horitas en el Gasómetro. Ahora, claro, con esta despedida, espera que el reencuentro sea encantador.

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