Lorenzetti pide a los jueces que no acepten directivas de nadie

Lorenzetti pide a los jueces que no acepten directivas de nadie
Reafirmó la autonomía de los magistrados, pero advirtió que ellos "no gobiernan"
El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, exhortó ayer a los jueces a "asumir un rol activo" y a fijar límites a los avances del Estado sobre garantías fundamentales de los ciudadanos.

Para eso, afirmó, es necesario que los magistrados tengan la suficiente autonomía y que no reciban directivas de nadie, ni siquiera de la propia Corte. Eso sí: los jueces deben tener claro que su papel no es gobernar, advirtió Lorenzetti.

Además, en un doble mensaje al Poder Judicial y a los poderes políticos, el presidente de la Corte sostuvo que "los grandes jueces son como los estadistas, que no piensan en las próximas elecciones sino en las próximas generaciones".

Fue un discurso de especial impacto por el auditorio. Lo escuchaban, además de sus pares de la Corte, el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández; la secretaria de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Marcela Losardo; el procurador general de la Nación, Esteban Righi; el defensor del Pueblo, Eduardo Mondino; el presidente del Consejo de la Magistratura, Luis Bunge Campos; el procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, y una gran cantidad de jueces de la ciudad de Buenos Aires y de las provincias.

Todos ellos asistieron ayer al acto de apertura del año judicial, que cada febrero encabeza el presidente de la Corte Suprema en el Palacio de los Tribunales.

Durante un largo discurso, Lorenzetti fijó las prioridades de la Justicia. Acelerar los procesos -sobre todo los de derechos humanos-, dar respuesta a los reclamos de los jubilados, asegurar la protección del medio ambiente, garantizar seguridad jurídica a los empresarios y defender la libertad de expresión fueron algunos de los objetivos enunciados.

El presidente de la Corte advirtió, no obstante, que en el afán de cumplir estas metas los jueces no deben extralimitarse.

"Este rol activo no significa que tenemos que gobernar -dijo-. Los jueces no nos ocupamos de la seguridad en las calles ni de las decisiones en el ámbito económico. Para eso está organizado un sistema basado en las decisiones de la mayoría. Si las decisiones no gustan, serán juzgadas en las elecciones y no en los estrados judiciales."

Según Lorenzetti, ése es el desafío: "¿Cómo ser activos en la defensa de los derechos fundamentales sin avanzar en áreas que no nos corresponden?".

La reacción del Gobierno

Estas palabras cayeron muy bien en el Gobierno. Terminado el acto, el ministro de Justicia declaró: "Después de la crisis de 2001, algunos magistrados tuvieron gestos hacia el Gobierno que no fueron buenos. Los dichos de Lorenzetti marcan una muy clara diferencia".

Para satisfacción de Aníbal Fernández, esta vez, a diferencia del año pasado, Lorenzetti no enfatizó en la necesidad de que la Justicia pueda manejar su presupuesto con libertad ni le advirtió al Gobierno que lo contrario atentaba contra la independencia del Poder Judicial.

Sus mensajes fueron, casi sin excepción, para los magistrados.

Pero a ellos les dijo que son los garantes de que los gobernantes no avancen de forma ilegal contra la vida de la gente y les recordó que cuentan para eso con una total autonomía. "Deben tenerla porque, de lo contrario, si alguien pudiera decirles a los jueces cómo deben resolver sus sentencias se pondría en riesgo a todo el Poder Judicial", sostuvo.

Además, dijo que la Corte no intentará adoctrinarlos. "Nosotros nunca vamos a decirles cómo deben resolver sus sentencias. Ese es el gran ámbito de discrecionalidad judicial", advirtió Lorenzetti para alegría de un auditorio colmado de jueces.

Un mensaje que cayó bien en Tribunales

* El discurso del presidente de la Corte Suprema cayó muy bien entre los jueces. El presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, dijo: "Es positivo que haya reafirmado la autonomía que tiene cada juez y que haya hablado de límites: así como nosotros pedimos independencia, debemos respetar el ámbito de los otros poderes". Javier López Biscayart, el magistrado que investiga el caso Skanska, coincidió: "Podemos sentirnos muy respaldados. El discurso reafirmó la autoridad de los jueces". Para el constitucionalista Daniel Sabsay, fue un avance que Lorenzetti se haya propuesto acelerar los juicios.

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