López, un Zonda en la pista

Con un auto que funcionó de manera genial le sacó 13 puntos de ventaja a su coequipier Silva.
Sopló otro viento ayer en las montañas del Zonda. Por suerte no fue el temible viento que tantos destrozos había causado el viernes por la tarde. Este que anduvo por la pista tuvo la forma de un Honda azul y blanco y la fuerza de la competencia de alguien que, como José María López, reconoce que "tengo una personalidad jodida porque no me gusta perder ni a la bolita."

Como el viento Zonda del viernes, arrasó con todo Pechito en un sábado sin tanto calor ni dramatismo. Dominó los entrenamientos, las pruebas clasificatorias (17 poles en 36 carreras) y de punta a punta en la primera (10° triunfo) de las dos carreras de un atípico fin de semana del TC 2000. Encima recuperó el liderazgo del campeonato y con 130 puntos se puso al frente de la avanzada Honda encima de sus compañeros Juan Manuel Silva (117) y Lionel Pernia (112), no tan contundentes sobre sus autos ni tan cómodos en el exigente y riesgoso circuito sanjuanino.

Nadie pudo con López y con su Honda. "Tuve un auto bárbaro", reconoció López sobre el Civic que sintió a gusto desde el martes cuando se levantó de la cama en la que guardó reposo por una gripe para dar cinco vueltas de pruebas en el Oscar Cabalén.

Por esos días en Buenos Aires se realimentaron sus ilusiones de entrar en la Fórmula 1 con una reunión entre su padre y el ex presidente Néstor Kirchner. ¿F 1 para todos? El tiempo dirá. "El 14 de noviembre es el ultimátum (sic)", estimó Víctor Rosso, jefe deportivo de López, sobre la fecha tope para la definición de esta novela de colocarlo en la máxima categoría hasta ahora con más palabras que realidades. Rosso dijo que los cañones le apuntan a US F1, la escudería estadounidense debutante con un presupuesto de 7 millones de dólares.

"Me gustaría llegar a la F 1, pero no quiero pensar en eso y sí en concentrarme en lo que estoy haciendo acá.", admitió López en la sala de prensa reconstruida de los destrozos del viento gracias al gran trabajo de la gente de la categoría que se extendió hasta las 11 de la noche. Vaya si estuvo concentrado que nunca dejó de moverse con tranquilidad a partir de resolver favorablemente el tema de largada. Ni siquiera estuvo en riesgo su liderazgo en las dos entradas del auto de seguridad provocadas por el golpe de Basso contra el muro y el múltiple choque entre Josito Di Palma, Carducci y Ventana tras pisar una mancha de aceite.

"Me costó seguirle el ritmo a López", reconoció Matías Rossi, meritorio como resignado escolta en una carrera de escaso atractivo. Cuando intentó buscarlo estuvo a punto de pegarle al muro. Criterioso, prefirió conformarse con el segundo lugar que sustentó el gran sábado de Renault ratificado por el tercer lugar y primer podio de Néstor Girolami. El pibe santafesino (20 años) de Isla Verde se bancó desde la mitad de la carrera un matafuegos que se vació en el interior de su Megane ("No veía nada del lado izquierdo", dijo) y en la vuelta final, el avance de Silva. Supo defenderse del ataque de quien no quedó muy convencido de su legalidad en el rueda a rueda de la recta de atrás y fue a la casilla de las autoridades. No tuvo éxito. "No le pegué, lo sorprendí", contestó Girolami.

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