Londres dice que ya es hora de negociar con los talibán

"Ha llegado la hora de hablar con el talibán". Esta es la decisión a la que ha llegado Londres después de su sangrienta y dramática ofensiva en Helmand, en el sur de Afganistán, que ha costado la muerte de un soldado por día.
El canciller David Miliband diseñó en Bruselas una nueva estrategia de reconciliación con los talibán. Hasta ahora sólo había sido aceptada extraoficialmente por diplomáticos británicos en el terreno, pero no en Londres, cuando se les preguntaba sobre las secretas negociaciones que avanzan en Kabul, Islamabad, Dubai, Ryad y Londres.

"Esto significa en el largo plazo un acuerdo político incluyente en Afganistán, que marca una línea con los pashtunes conservadores nacionalistas -separando a aquellos que quieren un orden islámico de aquellos que han cometido violenta "jihad"- y darles a ellos un rol en la política local, para que abandonen la ruta de confrontación con el gobierno", explicó Miliband ante la OTAN, en la más clara definición del método que están aplicando.

Londres se encuentra en Helmand, peleando contra el talibán sino y contra los ejércitos privados de los señores de la droga y terratenientes del opio en el sur afgano. Miliband aseguró que esos talibán no serán incluidos en el proceso de reconciliación.

A un mes de las elecciones afganas, en un año de comicios generales en Gran Bretaña y con serios problemas presupuestarios en Defensa, que se han vuelto una pesadilla logística en el campo de batalla para los británicos por la falta de helicópteros y equipos blindados, la decisión del gobierno británico de iniciar "un proceso de reconciliación y reintegración con los talibán moderados" no surge de una victoria militar sino de la impopularidad en la opinión pública que tiene la guerra en Afganistán y de una búsqueda para justificar la muerte de soldados británicos.

El 52% de los británicos quieren que sus tropas se vayan de Afganistán, según un sondeo publicado por el diario británico The Independent. Más de la mitad de los británicos sostienen que la guerra no puede ser ganada y que deben retirarse. Un 58% contra el 31% cree que la ofensiva contra los talibán no puede tener éxito; 75% considera que los militares británicos no cuentan con el material apropiado para llevar adelante su misión. Sólo 16% se opone a ese idea.

Gran Bretaña enviará 2.000 soldados más a Afganistán y helicópteros a fin de año. Pero crece a 60% el rechazo a esa decisión. La imagen de los ataúdes de los 22 soldados británicos llegando el último mes, los suicidios de jóvenes veteranos, las revelaciones de sospechas de torturas a detenidos en jurisdicciones británicas angustian y enfurecen a la opinión pública.

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