En Londres, Cristina tuvo su primer contacto "cara a cara" con Obama

En Londres, Cristina tuvo su primer contacto "cara a cara" con Obama
La presidenta Cristina Kirchner mantuvo un breve contacto cara a cara con su par estadounidense Barack Obama, al intercambiar un saludo y unas palabras durante una de las recepciones de las que participaron en Londres, previo a la cumbre del G-20.
La mandataria argentina aprovechó los agasajos que brindaron a todos los mandatarios del G-20 la reina Isabel II y el jefe de Estado Gordon Brown para saludar a Obama y a su esposa Michelle.

La Cancillería gestiona una reunión cara a cara entre Cristina Kirchner y Obama, la cual no se realizará en esta cumbre del G-20, pero sí podría concretarse dentro de unas semanas en Trinidad y Tobago cuando ambos participen de la Cumbre de las Américas, entre el 17 y 18 de este mes.

La presidenta Cristina Fernández consideró las conclusiones del G20 como un reconocimiento del "fracaso del neoliberalismo", defendió la intervención del Estado en la economía y envió señales para un regreso al FMI si el organismo se reestructura y elimina condicionamientos.

De regreso al hotel londinense donde se hospeda, Fernández de Kirchner fue consultada sobre el eventual retorno del país al Fondo: "Es que actualmente no hay crédito internacional", contestó primero para luego agregar: "no se puede volver a un lugar que hoy no existe".

La respuesta fue lo suficientemente ambigua como para ratificar la certeza que, en reserva, desliza la comitiva argentina: el regreso al FMI es una posibilidad a mediano plazo, siempre y cuando se concrete una reestructuración de su burocracia, se democratice su funcionamiento interno y se eliminen los condicionamientos que acotan los destinos de sus recursos.

La puerta abierta es especialmente significativa si se tiene en cuenta que, según trascendió en Londres, uno de los anuncios que se incorporarían al acuerdo del G20 es la decisión de triplicar el dinero disponible a través del FMI para ayudar a los países cuyas economías fueron golpeadas por la crisis financiera.

Fernández de Kirchner interpretó hoy que, aunque la declaración final de la Cumbre "no tendrá el reconocimiento del fracaso del neoliberalismo", las medidas que se adoptarán "lo implican".

"Es admitir el fracaso", enfatizó, en referencia al "neoliberalismo" y al "mercado como asignador de recursos".

La presidenta adelantó que los "instrumentos" que, acordados por el G20 que buscarán revitalizar el comercio internacional, apuntarán a la "prefinanciación de exportaciones" que actualice los mecanismos ideados en Bretton Woods en 1944.

Fernández de Kirchner aseguró que tanto los estímulos fiscales que impulsan los Estados Unidos como la mayor regulación de los mercados financieros que exige la Unión Europea significan "hablar de una mayor intervención del Estado".

A su vez, la presidenta afirmó que durante la cena ofrecida por el primer ministro británico Gordon Brown a los mandatarios de la cumbre "no hubo tanta antinomia entre estímulo fiscal y regulación, como había trascendido en los medios" y dijo además que "todos plantean el financiamiento y la demanda global, y el cuidado del empleo".

"El mercado como distribuidor de recursos está nocaut", agregó.

Mañana, los participantes de la Cumbre deberán concluir sus deliberaciones y dar a conocer el documento final.

Previamente, en una diáfana tarde londinense, la presidenta participó de un saludo a la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, donde la monarca ofreció una recepción en honor a los jefes de Estado y gobierno que participan de la Cumbre.

La reina Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, recibieron el saludo de los líderes mundiales en el "Music Room" (Salón de la música), y luego todos se dirigieron al "Picture Gallery" (Galería de Imágenes).

La ocupante del trono británico encabezó, de esa forma, la ceremonia que dejó oficialmente inaugurada la cumbre.

La delegación argentina presencia los álgidos debates internos de la Cumbre, con mandatarios que en su mayoría se enfrentan por primera vez frente a una crisis económica, con la experiencia de diciembre de 2001 fresca en la memoria.

Las imágenes de los enfrentamientos entre la policía y manifestantes antiglobalización en las puertas del banco Royal Scotland, que hoy transmitió sin pausa la TV inglesa, motivaron en la cercanía de la Presidenta paralelismos con las protestas de los ahorristas argentinos acorralados.

Pero la discusión sobre los caminos para salir de la crisis también fue aprovechada por la delegación argentina para enviar mensajes hacia el frente interno.

Las manifestaciones a favor de la intervención del Estado en las salidas de la crisis motivo, por caso, que un alto funcionario de la delegación aprovechara para hilvanar una defensa del nombramiento de directores estatales en las empresas con acciones manejadas por la Anses.

"¿Cómo no vamos a tener directores en empresas donde se manejan millones que, en parte, corresponden a fondos de los jubilados?", se preguntó el funcionario, para enseguida contestarse: "tenemos la obligación de revisar como se administran".

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