LOMAS | POSIBLE CAMBIO DE MANOS La presidencia del Concejo en el centro de la disputa

La oposición cree que tiene los votos suficientes para quitarle la titularidad del Concejo Deliberante al oficialismo y ya se disputan el cargo dos concejales del peronismo disidente.
Sin embargo, el oficialismo, lejos de resignarse, sostiene que podrá retener la presidencia, aunque por las dudas dejó trascender que analiza la posibilidad de bajar el presupuesto del cuerpo a la mitad.

Luego de una elección legislativa, en términos institucionales queda abierto siempre un gran interrogante que es el que suele convocar la atención política en los meses posteriores al comicio: ¿Quién presidirá el órgano legislativo que se acaba de renovar? La duda es válida especialmente si, como en esta ocasión, la oposición logró resultados positivos que la ponen en las puertas de alcanzar una nueva mayoría, aún a costa de juntar retazos políticos que naturalmente no se unirían.

Lomas de Zamora es uno de los distritos en los que la discusión quedó abierta desde el cierre mismo del escrutinio.

La oposición, con varios bloques diferentes, acumula formalmente catorce de los 24 representantes que integran el Concejo Deliberante local, uno más que los necesarios para cambiar la presidencia del cuerpo, que desde 2003 ejerce casi ininterrumpidamente la mano derecha del intendente Jorge Rossi, Beto Carasatorre.

La matemática dice que el nuevo Deliberante quedará compuesto por nueve concejales del peronismo disidente -Jorge Ferreyra, Pablo Portell, Sebastián Leporace, Diego Cordera, Gabriel Mércuri, Javier Iglesias, Hernán Tapari y Claudio Menéndez, más la flamante incorporación de Eduardo Amalvy-, seis concejales del Partido Justicialista, que responden al intendente -Santiago Carasatorre, Víctor Guzmán, Marita Velázquez, Juan María Viñales, Norma Leiva, Teresa Marchi-, cuatro del Frente para la Victoria -Gabriel Mariotto, Alfredo Fernández, María Victoria Lorences, Santiago Aragón-, y cuatro de la Coalición Cívica -Julio Gutierrez, Rosendo Pedernera, Gregorio Santos, Elvira Ballestero-, a los que debe sumarse Claudia Darfé, una ex radical y ex GEN, que supo acercarse al oficialismo, pero que ahora parece dispuesta a respetar sus orígenes partidarios.

Así las cosas, el bloque que constituye la primera minoría es el del peronismo disidente, aunque el oficialismo retruca que en realidad la primera minoría la integran ellos con 10 concejales, ya que suman a los seis propios, los cuatro del Frente para la Victoria, que después de todo compartían las mismas boletas de diputados provinciales y nacionales, y que según el oficialismo votarán al mismo presidente del Concejo.

En cualquier caso, la discusión ya no es, como en otra época, quién tiene la primera minoría porque nadie parece dispuesto a respetar la tradición parlamentaria que sostiene que la presidencia le corresponde al bloque más numeroso. Aquí lo único que se discute es quién tiene 13 votos para definir la pulseada.

Por eso, el rossismo mira esperanzado hacia los dos representantes radicales, Santos y Darfé. Sabe que con la última consiguió buenos acuerdos a lo largo de los últimos dos años, y confía en que podrán dar vuelta al primero, un hombre que responde al sector de Pascual Cappelleri. Si es así, y si contaran con los votos del FpV, entonces el rossismo sumaría 12 voluntades, y el resultado sería un empate, que los obligaría a ir por Ballestero, la tercera radical en ese grupo.

Sin embargo, desde el peronismo disidente sostienen que eso es pura fantasía. El radicalismo, afirman, tiene bien en claro que no va a fortalecer el proyecto de Rossi y puede garantizar el voto de su gente, lo mismo que el GEN de Marcelo Díaz.

De hecho, Darfé votó en contra del aumento de tasas municipales, aunque luego de que no le fuera autorizado se pedido de abstención. "Hoy por hoy no es radical, pero si quiere volver a las filas del partido, como suponemos que es su voluntad, sabe que no puede jugar con una cuestión tan delicada como la presidencia del cuerpo", dicen desde el radicalismo.

Descontada entonces la fidelidad de esos votos para la oposición, y los de Pedernera (ARI) y de Gutiérrez (CTA), el peronismo disidente ya se siente con posibilidades de desplazar al titular del cuerpo.

Por eso, desde hace unos días la discusión allí está centrada en quién será aspirante a suceder a Carasatorre, y hay dos que picaron en punta: Ferreyra y Mércuri.

El primero cuenta con la experiencia de haber ejercido la presidencia del cuerpo durante dos años, y de llevar casi una década como concejal. El segundo es un joven que proviene de una familia fuertemente comprometida con la política, pero que debutará como edil el mismo día que se elijan las autoridades del Concejo.

"De algún modo, lo que ocurrió el 28 de junio fue una interna del peronismo disidente, y nosotros la ganamos, así que tenemos derecho a presidir el Concejo", lanzan desde el entorno de Mércuri.

Pero cerca de Ferreyra insisten en que Mércuri "no puede entrar y presidir el Concejo. En todo caso que espere un año y se verá", deslizan.

A pesar de la euforia opositora, desde el oficialismo lejos de mostrar resignación –aunque ya amenazaron con bajar a la mitad el presupuesto del cuerpo si pierden el control-, confían en que una carta en la manga evitará ese escenario tan temido, que aún no entra siquiera en la imaginación del rossismo: un Concejo Deliberante en contra y una oposición que se acerca peligrosamente al peligroso umbral de los dos tercios.

Comentá la nota