Lole: "Estoy muy contento porque he peleado contra todo y contra todos"

"Es un triunfo, no empiecen con eso de empate técnico", despejó pasadas las 2 de hoy el reelecto senador justicialista Carlos Reutemann en medio de una euforia que le era tan desconocida como su habilidad para bailar cumbia. Y no sólo aseguró que cumplirá su promesa de ir a bailar cumbia con su esposa al programa de Tinelli sino que se golpeó tanto el pecho en el festejo que, según reveló entre risas: "Me moví el by pass, la puta madre... (sic)".
Con la tendencia irreversible, Lole se hizo esperar hasta entrada la madrugada para su apoteósico ingreso al ex taller mecánico en el que se hizo la vigilia y el festejo reutemista en el microcentro capitalino. La ciudad de Santa Fe le dio ayer votos sustanciales para ganar y revertir la diferencia socialista de Rosario para conseguir "un triunfo muy luchado".

"Estoy muy contento con el resultado porque he peleado contra todo y contra todos. Este triunfo equivale a una doble satisfacción", enfatizó en el discurso ante la flor y nata del reutemismo, los ex gobernadores Víctor Reviglio y Jorge Obeid, su esposa Verónica, una de sus hijas y la prensa del país.

No se olvidó de ironizar contra sus adversarios socialistas, a quienes no sólo les volvió a recriminar "la campaña sucia nunca vista en la provincia".

En el plano nacional, se permitió aconsejar a la presidenta Cristina Fernández que lea "con inteligencia los resultados de esta elección" y subrayó "la necesidad de hablar de los problemas que tenemos los argentinos hoy ya que el nuevo Congreso asumirá recién en diciembre".

Fue condescendiente con la derrota de Néstor Kirchner: "Yo pensaba que iba a ser por una diferencia más ajustada". También estuvo considerado con el candidato K en la provincia, Agustín Rossi: "Hizo su estrategia y defendió lo que consideraba que tenía que defender".

La llegada estelar del senador a las 1.20 de hoy puso fin a una de las jornadas más ciclotímicas de las que recuerden los militantes del peronismo en esta provincia. Fueron innumerables las veces en que el humor de los simpatizantes y dirigentes mutara de la euforia —cumbia "Lole senador" mediante— a una tensa expectativa, por momentos silenciosa.

A medida que los guarismos fueron variando, el ánimo colectivo acompañó esas fluctuaciones. La dirigencia no ocultó su nerviosismo, que recién entró en calma cuando las pantallas de televisión del búnker trajeron desde Rosario las imágenes de la conferencia de Rubén Giustiniani. Los estrategas de Reutemann advirtieron que el socialismo reconocía con elegancia (y sin decirlo) su derrota: no estuvo Binner en esa conferencia en la Giustiniani habló de esperar el recuento y de un triunfo moral.

Ese dato alcanzó para que un llamado telefónico avisara a Reutemann de que ya tenía despejado el camino a la victoria y comenzaron los preparativos para su traslado hasta el búnker y las cámaras de la televisión nacional que lo esperaban para transmitir en directo su palabra al país como uno de los escogidos para la próxima grilla de presidenciables.

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