Lole ahora sí quiere ser Presidente

Carlos Alberto Reutemann ahora sí quiere ser presidente, pero no va a hablar de eso por un tiempo. Hombre de pocas palabras, la orden para los suyos es concentrarse en construir una imagen más abierta a los problemas cotidianos de los argentinos, sin descuidar su cercanía con los votantes agropecuarios de Santa Fe, quienes en definitiva le dieron el pasaporte a 2011, con el ajustado triunfo del pasado domingo.
En 2002, Eduardo Duhalde le había pedido que fuera candidato a Presidente en nombre del peronismo, pero Lole se negó a aceptar el ofrecimiento, porque dijo luego que había visto cosas que no le gustaron en el justicialismo, aunque hoy desmiente terminantemente haber pronunciado aquellas palabras. Pasó varios días encerrado en su campo, dando vueltas en una cosechadora que utiliza a modo de diván de reflexión cuando tiene que tomar decisiones difíciles. No contestaba los teléfonos, hasta que finalmente dijo no.

Lo cierto es que en 2003 dejó ir el tren presidencial, a pesar de la altísima imagen positiva que ostentaba y las encuestas que lo daban seguro ganador de las elecciones que terminaron en manos de Néstor Kirchner, el candidato que a regañadientes terminó apadrinando Duhalde.

Seis años después, vuelve a estar parado en la estación, esperando subirse al vagón presidencial. Sólo el tiempo dirá si llegó temprano o tarde para emprender el viaje a la Casa Rosada.

Le dicen Lole por "lo´ lechones" que criaba su familia en el campo, cuando era chico. Pasó su infancia entre plantaciones, cerdos y caballos en la provincia de Santa Fe, su lugar de nacimiento hace ya 67 años. Su padre, Enrique, era productor agropecuario, un oficio que el ex piloto retomó después de abandonar la Fórmula Uno, en 1982.

De pocas palabras y ciertamente inescrutable, Reutemann sorprendió cuando en 1991 aceptó la propuesta del por entonces presidente Carlos Menem y se zambulló a la política grande tan velozmente como cuando manejaba su auto de la escudería Williams. Fue directamente candidato a gobernador por el justicialismo de Santa Fe y ganó. Tenía 49 años.

Quedó atrapado por la vida política desde aquellos días. El recuerdo del corredor por el que madrugaron millones de argentinos en los ‘80, en el auge de sus carreras por el mundo, primero para Ferrari, después para el equipo de Lotus y por último para Williams, fueron el sostén de su imagen positiva alta, más allá de los límites de Santa Fe. Por esos días de dictadura, Lole y su ex esposa Mimicha eran dos personajes de las revistas de las celebridades.

Fue senador en 1995, y luego volvió a la gobernación de su provincia, y más tarde regresó a la Cámara alta, a una banca que todavía ocupa, aunque ya no representa al peronismo kirchnerista, sino al Bloque Federal Santa Fe, un nombre que nació a partir del conflicto del gobierno de Cristina Kirchner con el campo, el año pasado.

Y es que esta segunda oportunidad de vestir el mameluco presidenciable se la dio el mal paso que dio Cristina Kirchner con la resolución 125, que imponía retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. Hasta entonces, Lole fue un kirchnerista más, pero la medida que afectaba a sus electores en Santa Fe lo obligó a romper con el Gobierno durante la disputa. Lo hizo con tranquilidad y sin estridencias, como fue siempre su estilo; y así ocurrió hasta la campaña que pasó, cuando las encuestas detectaron cierta baja de intención de voto debido a su relación ambivalente con el matrimonio Kirchner.

Se encargó de aclarar que con el kirchnerismo ya no había vuelta atrás y que Cristina lo había "decepcionado bárbaramente". Y su contundencia discursiva le permitió cosechar una victoria muy forzada, pero victoria al fin. Está tan decidido a ser presidente que, antes de los comicios del domingo, adelantó que aún si ganaba por un voto lanzaría su candidatura.

Ahora necesita reconquistar a los argentinos como en las madrugadas ochentosas. Sabe que para eso debe hablar de inseguridad, emergencia sanitaria o el Indec. Y está dispuesto a hacerlo sin mencionar su objetivo final. Por eso dijo que sólo su enemigo pudo haber empapelado la ciudad de Buenos Aires con carteles de "Lole 2011".

Y es que esta vez la decisión interna está tomada. Quienes lo rodean aseguran que su reciente boda con Verónica Ghío, una mujer 26 años menor, le ha inyectado el entusiasmo propio del amor. z we

SEÑAS PARTICULARES

*Ex piloto de Fórmula Uno, Carlos Alberto Reutemann ingresó a la política de la mano de Carlos Menem en 1991, cuando fue electo gobernador de Santa Fe.

*Fue senador en 1995 y luego volvió a la gobernación de su provincia, para regresar más tarde a la Cámara alta.

*Hace unos meses, rompió con el kirchnerismo tras el conflicto con el campo. El domingo ganó las elecciones para renovar su banca de senador.

* Aunque en 2002 rechazó una oferta de Duhalde para ser candidato a Presidente, sueña con llegar a la Casa Rosada en 2011.

*Por ahora no piensa hacer pública su aspiración presidencial, aunque se lanzará a la conquista del electorado.

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